(Editorial-E.G.S-S) El Diario El Mundo ha reconocido en su edición del pasado Domingo el silencioso trabajo que el Rector de la Universidad de Alcalá ha acometido durante la etapa que se inició en 2010. Fernando Galván ha acometido sobre la Universidad de Alcalá un importante trabajo de ajuste sobre sus estructuras, trabajo que ahora da sus frutos.

La Universidad de Alcalá se ha convertido en ejemplo y espejo de una Universidad como la Complutense, la Universidad presencial de mayor tamaño en España. Atrás quedaron los años en los que Manuel Gala se hacía el remolón para pedir la devolución del nombre  de la “Universidad de la ciudad Complutense”, del que la Universidad Central de Madrid se había apropiado al subrogarse en los Archivos de la Universidad de la ciudad complutense, archivos que recayeron en la Universidad central a finales del primer tercio del siglo XIX.

Galván ha aguantado carros y carretas y ha soportado las cornadas que desde el antiguo equipo de gobierno local, encabezado por Javier Bello se lanzaron de cara a su renovación en el cargo en 2014. También soportó estoicamente los ataques que el desaparecido grupo mediático afín al gobierno municipal se lanzaban desde que fue elegido Rector.

La Universidad de Alcalá hoy en día se encuentra a la cabeza de la gran mayoría de los rankings en calidad educativa, lo que le ha permitido incrementar la demanda de sus estudios, aventajando con ello a muchas Universidades que hace no muchos años se encontraban a años luz de la de Alcalá.

Cuesta mucho reconocer el trabajo bien hecho, pero Fernando Galván sin duda lo merece.