Llevo un tiempo – creo que demasiado para todo lo que está pasando- callado. Muchas cosas pasan y todas muy rápido…..; guerras, insidias, mamandurrias y mamoneos…………. ¡¡¡ anda y que les den a todos juntos!!! ¿No?

Creo que no hay ninguna prisa en hablar de todas esas cosas.

Aporto aquí mi grano de arena para hablar de un par de asuntos que han requerido mi atención – a buen seguro que mi parroquia de lectores espera otro tipo de chismes-.

El primero de ellos, viene acentuado por mi ácrata y anárquico sentir de la vida, aunque creo que el asunto es de interés general: fútbol sala e Inter Movistar.

Ahí va mi perorata:

Nunca he entendido la voracidad de numerosos caciques oportunistas por acaparar las presidencias de los equipos de fútbol patrios. Durante mucho tiempo traté de entender – sin conseguirlo  dónde estaba el interés  ya que muchos de esos que se acercaban al fútbol no sabían ni que el balón con el que se juega a ese deporte es redondo. Los años me hicieron ver que el quid de la cuestión muchas veces  ha tenido que ver con algunas de las golferías a los que tanto nos hemos acostumbrado los españolitos de a pie.

Durante los años de la burbuja, vimos como otros deportes colectivos – muy diferentes al deporte rey,como el balonmano o voleibol que nunca habían pasado de ser minoritarios en un país en el que el deporte rey, reina más que en ningún otro país del globo terráqueo-, llamaban la atención de muchos de esos caciques, que al calor del dinero fácil – con frecuencia procedente del ladrillo- veían  una válvula – de más fácil acceso que el fútbol- con la que acrecentar sus egos de triunfadores. Este hecho también repercutió en que numerosos deportistas que nunca habrían aspirado a vivir de deportes tradicionalmente considerados como “amateurs”, lograban llegar a final de mes cumpliendo su sueño : vivir de lo que les gustaba.

Eran los años fáciles en los que la rueda del dinero daba para todo; para el ladrillo, para el deporte etc. El binomio perfecto  “promotor ladrillero”/“político local” posibilitó que numerosas poblaciones medias de nuestra geografía, disfrutasen de numerosas tardes de gloria y de mucha tinta en el “Marca”.

Ejemplos hay muchos, aunque voy a utilizar uno de ellos con todos mis respetos para los vecinos de Ciudad Real. Domingo Díaz de Mera fue el factótum del Club Balonmano Ciudad Real, equipo que le dio numerosas tardes de gloria a la afición de la capital manchega, que escasa de alegrías deportivas, encontró en el balonmano su particular “deporte rey”, deporte rey que se desinfló al mismo rítmo que la burbuja del ladrillo y de manera inversamente proporcional al rítmo que crecían los problemas de su propietario.

Acuciado por estos problemas, el Club acabó trasladándose a Madrid, donde cambió de nombre para desaparecer, y muchos de los jugadores – no sólo de ese club, también de otros- que habían hecho del deporte profesional su modus vivendi, tuvieron que emigrar allende los mares como muchos otros profesionales de nuestra patria.

¿Es el Inter Movistar el equipo de Alcalá? ¿Nació el Inter Movistar del espíritu de los aficionados complutenses?

Mucho me temo que no. El Inter Movistar y su propietario y fundador,  José María García son un solo e indisoluble uno, y tanto el otrora asesor “áurico” de José María Aznar, – según él mismo ha manifestado en diversas ocasiones- como su Club deportivo se deben a sus intereses particulares, nunca a los de los alcalaínos.

El Inter Movistar vino a nuestra ciudad por las ventajas comparativas que Alcalá le ofrecía, y ha desaparecido de Alcalá en cuanto ha llegado un mejor postor, en este caso nuestra vecina Torrejón de Ardóz.

¿Merece la pena mendigar la presencia en nuestra ciudad de un equipo “mercenario”?. Cada uno que saque sus propias conclusiones, la mía es NO.

Se me ocurren cincuenta ideas mejores en las que emplear los recursos que nuestro Ayuntamiento puede ofrecer a los “mercenarios de verde”  y que repercutirían en mejoras para nuestra ciudad.

Por ejemplo y sin ir más lejos, el pasado Domingo fui testigo del éxito que supuso la fiesta del deporte que se celebró en nuestra ciudad, y que llevó a grandes y pequeños a disfrutar del Atletismo en Estado puro.

Tampoco hay que ir muy lejos – sin salir de Alcalá-, para ver el depauperado estado en el que se encuentran muchos de nuestros Clubes locales. Ciertamente las instalaciones que hoy jalonan la ciudad, no tienen que ver con las que había hace 30 años, pero la práctica popular del deporte tampoco guarda correlación, por lo que la ecuación, puede resultar comparativamente mucho más gravosa en la actualidad.

Considero un error que tanto el equipo de gobierno como la oposición malgasten recurso alguno – y del tipo que sea- en tratar de conseguir que el Inter Movistar vuelva a Alcalá. Un mercenario trabaja por dinero, y sólo el dinero es capaz de retenerle en un puerto – sea del calado que sea-.

También considero que aquellos que buscan la vuelta del Inter Movistar a la ciudad no trabajan para el interés de todos los vecinos y únicamente buscan lo único que representa el Inter Movistar para la ciudad: “una foto para el cacique de turno”. Yo creo que los complutenses ya hemos salido bastante escarmentados de ese tipo de frivolidades.

En otro orden de cosas, y hablando de dinero, también me ha llamado la atención la solicitud que Jesús Abad, Secretario General de Podemos de Alcalá, ha formalizado pidiendo una reducción salarial para los ediles complutenses.

Siempre he sido un firme partidario de que los munícipes complutenses tuviesen una remuneración acorde con su trabajo – ni por exceso ni por defecto-, pero creo que entrar en demagogias baratas es asqueroso, y muy característico de la doble moral con la que a la izquierda española siempre le ha gustado coquetear.

Porque me parece asqueroso- y lo repito- que el señor Jesús Abad haga un brindis al sol pidiendo una reducción salaria de los munícipes, sin que los alcalaínos seamos conscientes de la tropa de asesores que al calor del gobierno del Chico del San Gabriel y la tropa del coleta campan por el Convento de Agonizantes a costa de nuestros impuestos. 

Si el Sr. Suso Abad quiere utilizar su bisoñez política como escusa para justificar su demagogia barata, tenemos clarito el futuro que nos espera.

Ahora le digo yo el Sr. Suso Abad:

En aras a la cordura y para evitar la demagogia, ¿será capaz el gobierno municipal al que Vd. pertenece de publicar el número de personas de libre designación, – así como sus salarios- que han entrado a trabajar en el consistorio desde el 11 de Junio?

Los alcalaínos queremos saber en qué emplean nuestros impuestos. Creo que mi petición es coherente con toda la palabrería que a los cuatro vientos han lanzado tanto el chico del San Gabriel como la tropa del coleta. 

A ver si es verdad y nuestros hacendados munícipes se ponen a trabajar.

 

Lo de siempre,

Tenemos lo que nos merecemos

El Alcalaíno Impenitente.