(Editorial) Alcalá de Henares todavía no se ha repuesto del shock que ha provocado la enésima provocación de Javier Bello. La calle y las redes sociales no dejan de hacerse eco del revolcón que ha supuesto para Alcalá, la “innovadora” lista de Bello.

Cierto es, que la lista de aspirantes a concejales presentada por Bello sólo debe ser juzgada por los militantes locales del partido, y en última instancia por los votantes, que serán los que den su veredicto en las urnas, pero la relevancia, – o mejor dicho la escasa relevancia- de los candidatos propuestos por Bello no puede dejar indiferente a los complutenses, máxime cuando en la actualidad, el Popular es el partido gobernante en la ciudad.

En la “superlista” Javier Bello ha hecho justo lo contrario de lo que había pregonado; Las novedades – escasas-, son caras completamente desconocidas para la totalidad de los complutenses. La vinculación con la ciudad y el conocimiento de los entresijos locales, es algo que brilla por su ausencia en la candidatura de Bello.

El escaso empaque de los elegidos por el primer edil saliente – con todos los respetos hacia ellos-, no ha hecho más que demostrar las numerosas negativas que Bello ha encontrado para sacar adelante una lista que en buena medida se ha cubierto con lo que en el argot político se conoce como “paracaidistas”, y eso a pesar que la B.R.I.P.A.C hace ya unos años que se trasladó al vecino Paracuellos, dejando un importante hueco en la ciudad, hueco que parece que Bello pretende rellenar con sus incorporaciones.

Paracaidistas o no, los elegidos por Bello se van a convertir en asalariados a costa de los impuestos de los complutenses, aunque muchos de ellos jamás hayan tributado un solo euro en nuestra ciudad.

Alcalá de Henares siempre ha sido tierra de oportunidades y acogida, de ahí que los 18.000 habitantes censados a finales de los años 40 del pasado siglo, se hayan convertido en más de 200.000 en la actualidad.

Ahora Javier Bello pretende recorrer el camino inverso y busca dar cobijo – a costa de nuestros impuestos – a unos cuantos descolocados -políticamente hablando-, que no van a tener mayor vinculación con Alcalá que una cuenta corriente en la que mensual y puntualmente verán abonado el dinero que los sufridores vecinos ingresamos en las arcas del consistorio vía sanciones de tráfico, vados o Impuestos de bienes Inmuebles.

Poco halagüeñas eran las expectativas electorales de Bello antes de la presentación de su “superlista”, pero estas escasas expectativas pueden haber quedado definitivamente enterradas, si Bello no logra explicar con claridad antes del día 24 el sentido de la desafección de los candidatos que él y sólo él, ha elegido para representarnos.