Creo que ya llegado el momento de dar por concluida mi segunda etapa como juntaletras. En mi anterior periodo me despedí de vosotros cuando faltaban 90 días para las elecciones locales, ahora todavía queda alguno más. Tengo voluntad de que estas nuevas “vacaciones” sean definitivas, pero desconozco si más adelante volverá a picarme el gusanillo y acabe nuevamente aporreando el teclado. No lo sé, y lo digo con sinceridad. Soy un fracasado – no he conseguido mis objetivos que son tan simples como que el sentido común y no la política se aposenten en el convento de agonizantes- y el fracaso no permite nuevas oportunidades…. Como digo…. desconozco mi ánimo futuro, pero considero que es el momento de dejar de juntar letras.

Había contemplado la posibilidad de abandonar mis juntadas de letras sin decir adiós. Ya lo había dicho de manera velada… y pensaba irme como llegué: sin hacer ruido. Pero he tenido ocasión de leer un pasquín en el que se menciona a este Alcalaíno Impenitente, razón por la cual y por alusiones, me he visto obligado a tomar asiento ante el teclado, para prestar las oportunas aclaraciones.

El pasado Sábado día dos de Febrero,  el hombre o la mujer que bajo el pseudónimo de Gabriela Vicario/la Brujita del Gurugú junta letras en Alcalá hoy, publicó un artículo en el que decía haber visto varias caras conocidas en el Parador de Alcalá de Henares. Según el/la juntaletras de Alcalahoy, una de esas caras conocidas era ni más ni menos que – entiendo- la “cara real” del juntaletras que firma al pie de este artículo, que además estaría  acompañado por varios amigos.¿¿¿¿????

Soy de los que saludó la aparición de Gabriela Vicario en un panorama mediático local necesitado de ese tipo de aportaciones, pero creo que es de justicia lamentarlo. Las razones son evidentes:

Si el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú conociese al “yo real” del Alcalaíno Impenitente, podría o debería saber que la última ocasión en la que el “yo real” de este juntaletras – el que suscribe este artículo- pisó el suelo del Parador de Turismo – concretamente el restaurante- fue en Mayo de 2018, durante la celebración del ágape posterior al Sacramento de una primera Comunión.

Si el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú conociese al  “yo real” del Alcalaíno Impenitente, también podría saber que en los casi 10 años en los que el Parador de Turismo forma parte de la vida complutense, el Alcalaíno Impenitente nunca jamás ha pisado el suelo de la cafetería del Parador.

Si el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú conociese al “yo real” del Alcalaíno Impenitente, podría saber que el Alcalaíno Impenitente es persona cordial donde las haya – al menos eso procura-, pero de pocos y bien escogidos amigos – amigo de sus amigos-, y también sabría que el “yo real” de el Alcalaíno Impenitente, es incapaz de recordar la última vez en que se tomó un café con más de un contertulio. 

Si el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú conociese al “yo real” del Alcalaíno Impenitente, podría saber que la forma de vida del Alcalaíno Impenitente  puede ser considerada como muy “austera”, para los tiempos que corren o de bicho raro que dirían muchos-. El Alcalaíno Impenitente no fuma, tampoco bebe, procura acostarse a las diez de la noche y levantarse a las seis de la mañana – no es amigo de la televisión-, y su vida social está reducida a la mínima expresión, eludiendo – en la medida que puede- cualquier tipo de compromiso del tipo que sea.  Si el Alcalaíno Impenitente invierte en algo su dinero es en formarse intelectualmente, – porque nunca se sabe lo bastante de nada, y para aprender nunca es tarde- ver mundo, y viajar – todo lo que ha podido y más que espera que la vida le permita-.

Si el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú conociese al “yo real” del  Alcalaíno Impenitente, podría saber que aunque de manera esporádica el Alcalaíno Impenitente tiene atisbos de coquetería y atilde, en su día a día viste de manera deslavazada, rancia  y es más descuidado de lo que debiera en su aspecto personal – un gañán en toda regla-. El Alcalaíno Impenitente generalmente – casi siempre- va sólo por la calle,  con “el modo gilipollas” siempre activado en su “jeta”, lo que le resulta perfecto para pasar inadvertido y no llamar la atención en una sociedad como la que nos ha tocado vivir, “en la que todo el mundo – sin excepción- se cree más listo que el vecino – porque lo dice su santa madre- y encima tiene que demostrarlo”. Si parece acertar él o la juntaletras de Alcaláhoy al utilizar el artículo masculino para calificar a mi “yo real”; como he dejado entrever; mi “yo real” es varón y heterosexual – muy heterosexual diría yo-, aunque en los tiempos que corren hoy en día, es mejor callar estos aspectos.

Si el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú conociese al “yo real” del  Alcalaíno Impenitente, podría saber que al Alcalaíno Impenitente siempre le ha intrigado la curiosidad que suscita su figura en determinadas esferas de la ciudad. El “yo real” del alcalaíno Impenitente no entiende el porqué las letras españolas han dado a luz grandes talentos enmascarados bajo pseudónimos que nunca han sido cuestionados, mientras que en Alcalá el runrún por el ¿Quién será el Alcalaíno Impenitente? nunca ha cesado. Como ya dije una vez, puedo ser cualquiera…. el médico de familia, el conductor de autobuses o el policía de la esquina….¡¡¡que más dá!!! El propio ”yo real” del Alcalaíno Impenitente siempre se ha considerado a si mismo como un mindungui sin ningún tipo de relevancia; de ahí que haya llegado a la conclusión de que en medio de la sociedad digitalizada en la que vivimos, dominada por el “frikismo” y el “postureo” resulta incomprensible que alguien junte letras porque sí, sin exhibirse o pasar el sombrero antes o después.

Todos nos equivocamos en nuestros análisis – yo el que más, de lo que pueden dar Fe los lectores que me siguen con asiduidad- pero buscar emponzoñar el ya de por sí envenenado panorama político local, no tiene justificación. Espero con sinceridad que los próximos análisis  – ya en mi ausencia- con los que nos obsequie Gabriela Vicario sean más minuciosos y menos interesados, y que entre mentirá y elucubración tenga tiempo para aportar algún rayo de “luz real” sobre lo que acontece en la política local.

Evidentemente el hombre o la mujer que junta letras bajo el Pseudónimo de Gabriela Vicario/ la brujita del Gurugú , se ha tirado ampliamente el “pisto” y ha “fardado de lo lindo” – postureo, lo que hoy se llama postureo-, jactándose de conocer al Alcalaíno Impenitente. Espero con sinceridad que sus afirmaciones le hayan insuflado un buen chute de ego, y también espero que esa persona a la que quiere identificar con mi “yo real” esté a la altura de las circunstancias, lo que no resulta demasiado difícil teniendo en cuenta la escasa talla personal e intelectual del pringadillo que junta estas letras. Desconozco si en la cafetería del Parador había realmente alguna persona o no, y en su caso si la comparación con mi “yo real”, le ha podido causar perjuicio o beneficio alguno.

Lamento también tener que utilizar mi despedida para dar pábulo a quién no se lo merece, y emplear saña en unas ya de por si desacreditadas letras, lo que tampoco tiene demasiado recorrido. Emponzoñar y enturbiar sólo puede corresponder a intereses espúreos y maniqueos.

Utilizo también esta despedida para pedir disculpas a todos aquellos a los que mis dardos han podido herir en algún que otro momento. Siempre he considerado la ironía como necesaria en el mundo en el que nos movemos, y como podéis haber visto, tampoco tengo inconveniente en reírme de mi mismo – es bastante fácil- . ¿Qué haríamos en la vida sin echarnos unas risas?.…. bastante dura de por sí ya es la vida de todos nosotros.

Os doy las gracias a todos los que algún momento durante los casi siete años en los que he estado juntando letras,  habéis empleado dos minutos en leerme.

El Alcalaíno Impenitente.

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