Llegó la ansiada victoria. La misma que podía haber llegado en jornadas precedentes pero que se le resistía a un Alcalá al que la suerte le ha ido dando la espalda jornada tras jornada en prácticamente toda la primera vuelta.

Tras un emotivo minuto de silencio por el pequeño Julen, y con Castiella ya en el once inicial demostrando estar en un buen estado de forma, el Alcalá saltó al césped del Val para ser dominador del partido y minimizar con ello a un Santa Ana que llegaba a la cita en una muy buena racha de resultados. Así, con el balón de color rojillo, en la primera parte la falta de profundidad volvía a quedar en el debe de un Alcalá que lo intentaba sin prisa pero sin pausa y ante un Santa Ana que recurría a peligrosas contras. Por su parte, Benítez, Navarro y Nanclares a punto estuvieron de marcar, pero todo quedó en el intento.

Tras el descanso, el dominio y superioridad del equipo de Jorge Martín sería todavía más claro y empezando a rondar con más insistencia la portería visitante cuyo portero Iván Oviedo tenía que intervenir con acierto ante dos intentos de gol de Castiella y Merchán. Sin desguarnecer la defensa, el Alcalá esperaba su momento y este llegó en el minuto 68 después de que Del Valle aprovechara un balón en el segundo palo para hacer el ansiado gol rojillo (1-0). Un gol que hizo que todo el equipo en piña fuera a celebrar el tanto con el banquillo y entrenador rojillo, algo muy significativo y que demuestra el gran compromiso existente en el vestuario del Alcalá. El gol motivó al Santa Ana a adelantar líneas para buscar el tanto del empate, pero la férrea defensa rojilla mandaba en el partido y le servía para certificar una victoria que el Alcalá por fin pudo y merecía celebrar.

 

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