Publicado en La Información de Madrid el 12 de Febrero de 1995. Escrito por Rosa María García.

Un grupo cristiano avisa que se utiliza su nombre en un timo

Desde hace varios meses, un número sin determinar de personas -la mayoría  de ellos toxicómanos- están engañando a los vecinos de Alcalá haciéndose pasar por miembros de la asociación cristiana La Sal de la Tierra.

Aunque esta práctica ya había sido detectada hace un año, la actividad de los últimos meses es la que ha colmado la paciencia de los máximos responsables de dicha asociación. Precisamente, La Sal de la Tierra es el nombre del corredor en el que los indigentes de la ciudad comen o cenan por 20 duros.

“Casi todos son toxicómanos, aunque últimamente nos han asegurado que hay un señor de unos 45 años que también anda pidiendo”, explica Manuel de la Torre, uno de los trabajadores del comedor. Al parecer, la artimaña de la que se valen estos timadores suele ser la utilización de folletos informativos de La Sal de la Tierra, para venderlos por las casas, pese a estar prohibida su comercialización.

En otras ocasiones se ofrecen para reparaciones y obras en domicilios particulares. Uno de ellos, reincidente en el engaño, ya ha sido reprendido por su conducta. La asociación ha querido darles una segunda oportunidad, pero han hecho oídos sordos. “Hemos encontrado a estos chicos y les hemos aconsejado que vallan al centro. El otro día cogimos a uno y nos dijo que como a un amigo suyo no le habíamos hecho nada, el había seguido adelante con el timo”, afirma De la Torre.

Con miedo

Viendo que la situación se está escapando de las manos, los responsables de La Sal de la Tierra han decidido a partir de ahora denunciar en comisaría todos los timos que se detecten. La asociación no sólo quiere hacer una llamada de atención a toda la ciudadanía, sino que sus miembros se muestran agradecidos por la colaboración y la comprensión demostrada.

“La gente nos conoce y son ellos mismos quienes nos llaman informándonos de los timos. Incluso, algunos vienen al local para comprobar si es verdad”, explica De la Torre. “Sin embargo -continúa-, aún sabiéndolo les dan dinero para quitárselos de encima”. A su juicio, mucha gente actúa movida por el miedo.

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