En este encuentro -que mantiene la apuesta por el contacto directo con la realidad social de nuestras vecinas y vecinos – los miembros de las entidades vinculadas con el sector han presentado su labor y han explicado sus propuestas para la protección y mejora de unos de los pilares sociales que más ha sufrido las políticas de recortes del gobierno.

La cita ha servido también para identificar problemáticas comunes y acercar posturas para el diseño de estrategias compartidas para la defensa de los derechos vinculados con la salud en Alcalá de Henares. Según los propios colectivos, nuestra ciudad ocupa el primer lugar en el ranking de listas de espera de la región.

Los representantes de los grupos que han asistido al evento han ofrecido una interesante y heterogénea perspectiva de todos los problemas que afectan a la ciudadanía complutense en materia de Sanidad. Aunque algunas asociaciones están especializadas en áreas concretas y otras desarrollan su actividad con objetivos más generales, lo cierto es que todos ellos coinciden en el análisis de la preocupante situación por la que atraviesa la Sanidad Pública en nuestro país y su consecuente reflejo en el ámbito local.

Entre los temas expuestos destacan la falta de medios que sufren estas asociaciones y colectivos para el desempeño de su labor social. Todas ellas se nutren esencialmente de voluntarios y una de sus principales reclamaciones está relacionada con la carencia de espacios físicos adecuados (locales principalmente) en los que poder trasladar su importante aportación a la ciudad.

En este sentido denuncian la ausencia de un registro municipal de locales y espacios públicos que, si bien su elaboración fue anunciada por parte del gobierno local al inicio de la actual legislatura, lo cierto es que más de dos años después aún no se conocen las conclusiones de este estudio, a pesar de los continuos requerimientos de estos grupos interesándose por el tema.  Este es un asunto que, a juicio de los asistentes a la Mesa, pone de manifiesto que tanto la transparencia en la gestión como la  comunicación del gobierno local con estos interlocutores son manifiestamente mejorables.

Otro de los asuntos en el que han coincidido los representantes de estas entidades es en su preocupación por la situación actual del edificio que albergaba el antiguo ambulatorio de El Val, y más concretamente el destino final que se va a dar a estas instalaciones.  Todos ellos coinciden en señalar que este importante edificio debe tener exclusivamente un uso socio-sanitario y apuntan a que también podría servir para solucionar la falta de espacios para el trabajo de los colectivos que representan. En su opinión, esto también serviría para fomentar la participación ciudadana en el ámbito de la salud.

El antiguo Colegio Zulema también salió a colación en este punto como otra alternativa para posibles usos socio-sanitarios, además de los usos educativos para los que fue concebido inicialmente. Para los asistentes resulta complicado entender el desaprovechamiento de estas instalaciones en nuestra ciudad.

Sin embargo, la actuación de estos grupos no sólo se centra en los temas ya expuestos. Sus representantes también reivindican el papel que debe jugar el Ayuntamiento en favor de la Sanidad y de su consideración más allá del ámbito asistencial.  En su opinión, los responsables municipales no deben escudarse en la falta de competencias atribuidas a los consistorios en esta materia, ya que la Salud Pública debe entenderse como un concepto global en el que inciden diversos factores que sí están determinados por el entorno local y sus condicionantes.

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