Los brotes de pediculosis deberían ser típicos de las vacaciones de verano, cuando hay más horas de juego y contacto entre niños, pero curiosamente las campañas publicitarias de lociones anti-pediculosis se concentran en este momento, con la vuelta a las aulas. Eso, añadido a la publicación de estudios recientes, como el del Centro de Entomología Médica, Investigación y Desarrollo de Insectos Limitados de Cambridge, que aseguran que en este momento hay más piojos que nunca desde la 1ª Guerra Mundial y, además, son más fuertes, genera cierta intranquilidad entre los padres, cada vez menos ‘preparados’ para afrontar en la rutina familiar este tipo de ‘contratiempos’.

Sobre todo porque, como señala Consuelo Giménez, para erradicar piojos de las cabezas no hay fórmulas mágicas, ninguna, y la herramienta más útil de todas, a pesar de que en el mercado cada vez existen mayor número de productos dedicados al fin –hay hasta pulverizadores para tapicerías ‘antipiojos’- es la lendrera. ‘No hay soluciones mágicas, debemos vigilar cabezas, hacer que los niños tengan sus propios enseres de aseo personal, evitar el pelo suelto en la medida de lo posible y observar a los niños y su entorno. Si se rascan, si alguien de su alrededor los tiene y puede contagiarlos…’. Eso, a nivel de prevención.

Cuando el parásito ya se ha asentado en el pelo la actuación debe ser la misma que hemos aprendido de nuestros abuelos: ‘realizaremos la inspección de toda la cabeza tras lavarla y buscaremos a los adultos, que se mueven mucho peor por el pelo mojado. Con paciencia y de manera metódica aplicaremos la lendrera, mechón a mechón, desde la base del cabello a la punta, teniendo en cuenta que cuanto más claro sea el color de la lendrera, más fácil se detectan los adultos. Las liendres son más fáciles de ver con el pelo seco y, para desprenderlas, es conveniente enjuagar el pelo con agua (dos partes) y vinagre (una parte). Después del primer ‘ataque’ no hay que bajar la guardia: en período de brote hay que ser constantes y realizar la misma operación día tras día’.

¿Productos pediculicidas? La experta de la UAH opina que ‘se puede optar por ellos, aunque todavía está en discusión su efectividad; pero si se usan hay que hacerlo correctamente, aplicando el tratamiento nuevamente a los 8-10 días y sin que ello suponga obviar el uso diario de la lendrera porque, aunque se diga que un producto es insecticida y ovicida, su eficacia no llega al 100% en ningún caso’.

Asimismo, estima que ‘no hay datos objetivos publicados en estudios de calidad que hayan realizado una cuantificación que nos haga afirmar que ahora hay más piojos que hace décadas, pero sí hay datos que indican la resistencia de los piojos ante algunos componentes de los tratamientos pediculicidas, haciendo que estos no tengan el efecto esperado. De manera que lo que hace años era una solución válida, hoy tiene unos resultados cuestionables’.

Consuelo Giménez critica el rechazo que los piojos tienen en la sociedad y recuerda que ‘los piojos y los primates han co-evolucionado durante al menos 25 millones de años. Esto es lo que ocurre cuando dos especies interaccionan estrechamente y un cambio evolutivo en una, estimula un cambio evolutivo en la otra, de manera que evolucionan conjuntamente. Pero aplicando cosas lógicas, una vez conocido cómo se transmiten, es más fácil de prevenir’.

Así que, por si el verano ha relajado hábitos, ahí van las recomendaciones de la experta: no compartir peines, pasadores, gomas, cintas, toallas, bufandas, gorras, etc. Si se detecta un caso en el aula, hay que avisar con rapidez al resto de las familias y recordar que el contagio se produce en pocas horas, ya que los piojos no pueden vivir fuera del ser humano más de 1-2 días. Sus huevos ( las liendres), tampoco son viables si no tienen la temperatura constante del cuerpo humano. Una vez detectado en el entorno un caso de pediculosis, hay que utilizar en casa la lendrera cada 2-3 días y, si el contagio se produce, se debe actuar como ha indicado ya la experta. Y, atentos: ‘lo que no se debe hacer es usar champús ni lociones ‘antipiojos’ como prevención ya que es la principal causa de las resistencias. Solo se debe tratar si aparece algún piojo o se ven liendres’.

 

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