Escrito por Rosa María García y publicado en La Información de Madrid el 19 de Enero de 1995.

Desestimado el recurso presentado ante el juez

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al Ayuntamiento de Alcalá  y a las empresas Construcciones Real 76 y Transporte B. Sáez a indemnizar con 900.000 pesetas a Felisa Hernández Martín por la destrucción de un quiosco de su propiedad.

Felisa permaneció diariamente durante más de dos años frente a las puertas del Consistorio pidiendo mediante pancartas y carteles al alcalde, Florencio Campos, que le devolvieran lo que, según ella, le habían robado.

Sentada en una silla, leyendo una revista o haciendo punto, Felisa reivindicaba una compensación económica por un quiosco que poseía en la avenida de Guadalajara. El quiosco quedó destrozado al caer al suelo accidentalmente cuando operarios de las empresas mencionadas procedían a retirarlo por orden del Ayuntamiento.

Pidió 50 millones

El puesto, en realidad, no era propiedad de Felisa, sino de su hijo, Javier Real Hernández, quién en 1990 renunció a continuar con su explotación al dejarlo ilegalmente en manos de otras dos personas. Esto motivó que el Consistorio complutense procediera a su desmantelamiento, que acabó de forma fortuita con el quiosco destrozado. Felisa Hernández hizo suya la causa y presentó una denuncia en el juzgado de primera instancia e instrucción nº 4 de Alcalá, en la que reclamaba hasta 50 millones de pesetas en concepto de daños y perjuicios.

En enero de 1993 el juez sentenció el pago de 900.000 pesetas “conjunta y solidariamente” a las empresas Transportes B. Sáez y Construcciones Real 76, así como al Ayuntamiento. Éste último se comprometió a adelantar el importe total. Sin embargo Felisa decidió presentar un recurso de apelación que, ha sido desestimado por la Audiencia Provincial de Madrid.

La anciana estima que esa cantidad “no sirve para pagar el daño sufrido por mi familia”. Fuentes municipales aseguran, sin embargo, que Felisa “no es una mendiga ni pasa necesidad”, ya que su marido trabaja como conserje en un colegio complutense.

 

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