No me ha parecido mal la idea de la noche de la música ideada por el Ayuntamiento para dotar de vida cultural a la ciudad. Es más, tengo que decir que me podría parecer bien, pero eso sí si se hiciese bien.

Tengo también que decir que he dejado pasar tiempo, y también tengo que confesar, que durante la última fiesta de la música complutense, sólo fui capaz de detenerme a escuchar uno de los conciertos  – el resto no atrajo mi atención- , en concreto el que se llevó a cabo la tarde del Domingo en la Plaza de San Diego – ya le vale también al descerebrado que ideó esa zona como lugar de concierto y no se molestó en pensar en la cercanía con la Biblioteca Central de la UAH-

También tengo que decir que he vivido las dos últimas ediciones de la Fiesta de la música –Fête de la Musique, siempre el 21 de Junio- en Francia. La de 2016 la pasé en la tosca y Bretona Quimper, y la del 2017 la he vivido en la cautivadora Annecy, capital de la alta Saboya francesa. No soy persona de vicios, pero los que me leéis con asiduidad ya sabéis que lo de ver mundo…… me pierde.

El problema de la fiesta de la música complutense es su falta de naturalidad, su artificialidad. No resulta espontánea, y así no hay manera.

Es como el paleto nuevo rico que se Compra el Mercedes más grande del concesionario – aunque sea de segunda mano- para que le miren por la calle….. la mona, aunque se vista de seda mona se queda. La semilla no puede desparramarse de cualquier manera; la tierra tiene que labrarse y regarse, y si las cosas se hacen bien, los frutos serán óptimos.

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares se ha propuesto crear una fiesta de la música, desparramando sin ton ni son berridos por el centro…….

No, las cosas tienen que fluir con naturalidad, y así – como nos las han hecho hasta ahora-, no fluyen bien, y evidentemente el resultado nunca puede ser bueno.

Evidentemente la climatología no acompañó en nuestra fiesta de la música de 2017, pero  este Alcalaíno impenitente soportó  en 2016 junto a cientos de franceses, una chupa de agua como Dios manda escuchando música bretona, y no tuve el más mínimo deseo de moverme del sitio. Si el producto es presentado con ilusión y empeño, los obstáculos son siempre más pequeños – con esto no quiero quitar ningún mérito a los participantes, porque haberlos, los había muy buenos-.

Las cosas tienen que hacerse con el corazón, no pensando en los réditos políticos, o con el talonario.

No es cuestión de hago una fiesta de la música por hacer algo, hay que conectar. Falta ilusión, y falta voluntad. Sobran intereses políticos.

Lo de siempre

Tenemos lo que nos merecemos

El Alcalaíno Impenitente

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