Mauricio Valiente, coportavoz de Izquierda Unida Madrid y miembro del Comité Ejecutivo del PCE, acudió a Alcalá de Henares el pasado viernes para hablar de Derechos Humanos y la importancia que para el avance de los mismos han tenido las revoluciones obreras. El acto se enmarcaba dentro del Espacio 2017, campaña de debate del PCE con motivo del centenario de la revolución rusa de 1917.

Entre los avances que supuso la revolución rusa de 1917, Valiente destacó la constitucionalización de los derechos económicos, políticos, sociales y culturales de los trabajadores; el desarrollo de los servicios públicos y de la universalización de la sanidad, la educación y la cultura; la aparición de la intervención del estado en la economía, los avances en los derechos de las mujeres y la descolonización.

Según Valiente, en las revoluciones anteriores, de tipo burgués, los derechos del pueblo eran proclamados en grandilocuentes discursos, pero esos derechos no se legislaban como de obligado cumplimiento y las condiciones de vida de la gente no cambiaban significativamente. La Comuna de París sí significó una experiencia importantísima como revolución que perseguía mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, pero fue un proceso demasiado corto.

La revolución rusa llegó en un contexto histórico europeo de Revolución Industrial donde los niños, hombres y mujeres eran explotados sin ningún tipo de control, y en el caso de Rusia, el pueblo encadenaba sucesivas hambrunas y los jóvenes eran llevados a la fuerza a participar en la primera guerra mundial. En los soviets (asambleas) el pueblo organizado demandaba paz, tierra y trabajo.

Durante el acto, en el que Valiente repasó las influencias que la revolución soviética supuso en materia de Derechos Humanos, el coportavoz de IU Madrid y miembro del PCE subrayó que “sin lo que significó la revolución soviética no entenderíamos muchos de los derechos sociales y los avances que la mayoría social trabajadora hemos vivido en el siglo XX”.

Valiente señaló que el aniversario de la revolución de 1917 debe servir para “sacar conclusiones, para que ni nos pleguemos a la ideología dominante, que niega los avances que supuso la revolución soviética, ni tampoco la idealicemos, ya que como avanzadilla que fue de una experiencia novedosa también se cometieron errores”.

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