España2000 ha hecho público el siguiente comunicado de prensa

El pasado domingo 21 de mayo, como tiempo atrás y año tras años un puñado de patriotas del corredor del henares, se reunieron bajo el busto imperante de nuestro héroe y revolucionario Juan Martín Díaz «El Empecinado», en conmemoración de los 204 años de la batalla del puente de Zulema, que tuvo lugar en la ciudad de Alcalá de Henares, en la, mal llamada, Guerra de Independencia contra la ocupación napoleónica. Juan Martín Díaz el liberador de Alcalá, nació en la vallisoletana ciudad de Castrillo de Duero, hijo de campesinos de gran éxito, que podría haber vivido cómodamente lejos de la milicia, pero como tantos españoles en esta guerra prefirió luchar contra el enemigo francés para liberar a su pueblo. 

Al estallar las revueltas en España, decide organizar una gran partida de guerrilleros vallisoletanos, su frente en gran medida era la ruta entre Madrid y Burgos, sobre la cuenca del Duero, nombrado capitán y más tarde mariscal por sus méritos militares en Cuenca, Guadalajara, Salamanca y Ávila, el 22 de mayo de 1813 en las aguas del río Henares, vence a la guardia de Napoleón tomando el puente de Zulema y perdiéndolo hasta en tres ocasiones, la élite militar francesa decide retroceder, ya que El Empecinado usa una técnica militar revolucionaria, la guerra de guerrillas, sabiendo que es la única manera que puede ganar al ejército francés infalibles en campo abierto. Tras la victoria del puente de Zulema y la retirada de los franceses el destierro de Elba y el fracaso de Waterloo, el imperio de Napoleón tocó fondo, Juan Martín Díaz siguió su camino miliciano hasta los Pirineos, y la total expulsión de los franceses de la Península Ibérica. 

Tras jurar la Constitución de Cádiz, y al volver en 1820 el rey Fernando VII,  quiere que El Empecinado se adhiera a su causa, y restaurar el absolutismo, le ofrece dinero y títulos nobiliarios, a lo que el revolucionario vallisoletano respondió: « Diga usted al rey que si no quería la constitución, que no la hubiera jurado, que el Empecinado la juró, y jamás cometerá la infamia de faltar a su juramento». 

Al instaurarse el absolutismo de Fernando VII, el Empecinado desterrado en Portugal desde el año 1823 pide una amnistía a España para volver sin peligros junto a sus sesenta fieles hombres, pero Fernando VII ya había puesto precio a su cabeza. Siendo cogidos presos en Nava de Roa son entregados a su alcalde, y tras un procedimiento corrupto y juzgado, antes del mismo, El Empecinado es condenado a muerte por horca, hasta el último instante intenta escapar rompiendo sus esposas, e intentando escabullirse entre una banda de tamborileros, sin mucha suerte el 20 de agosto de 1825 es ejecutado. 

El Empecinado un revolucionario de otro tiempo, un militar único, de ideas astutas, un campesino que no se rindió, ni siquiera en su ultima hora de vida, en su entrega por España y los españoles, traicionado y asesinado por las élites, ese fue el final para nuestro revolucionario de otros tiempos, hoy en su memoria nuestro mejor homenaje, es ser empecinados de este tiempo. A Juan Martín Díaz « El Empecinado».

 

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