Los medicamentos biológicos y biotecnológicos son el presente y el futuro del tratamiento de muchas enfermedades graves como el cáncer, la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide, entre otras, y como ya han señalado algunos expertos, son una verdadera ‘revolución’ para la medicina. Pero todo tiene un ‘pero’ y, en este caso, se ha comprobado que algunos pacientes, cuando llevan un tiempo tratándose con un medicamento biológico, generan anticuerpos que, de forma paulatina, hacen menos efectivo el medicamento. Tanto es así que, incluso, el medicamento puede convertirse en un elemento negativo, ‘atacando’ diferentes órganos del cuerpo. La UAH lidera un grupo de investigación que ha diseñado un método para monitorizar la respuesta que tienen los pacientes que usan el medicamento biológico ‘Infliximab’, utilizado en el tratamiento de la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa.

Este sistema, desarrollado por el grupo de investigación Unidad de Toxicología Hepática, del departamento de Biología de Sistemas de la UAH, permite detectar si un medicamento biológico está generando anticuerpos en el paciente y por lo tanto perdiendo efectividad y/o está generando efectos adversos en el organismo.

Los resultados se han publicado en uno de los últimos números de la revista Biochemical Pharmacology y son fruto del proyecto Predicrohn, financiado por el Grupo Español de Trabajo de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU) y la UAH. En este proyecto han estado implicados investigadores de la UAH, como Borja Hernández Breijo y Luis G. Guijarro, y los doctores María Chaparro y Javier Pérez Gisbert, este último jefe de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital de La Princesa. El grupo de investigación de la UAH se ha encargado de procesar las muestras de 50 pacientes que toman ‘Infliximab’ procedentes de hospitales de toda España.

‘El estudio farmacológico llevado a cabo permite medir los anticuerpos y la respuesta del paciente al medicamento y lo que se ha evidenciado es que la efectividad del medicamento decae cuando el paciente desarrolla anticuerpos, aunque se le administre la misma dosis. Se ha trabajado con 50 pacientes de toda España que están tomando ‘Infliximab’, un biológico que actúa en el organismo bloqueando una proteína (factor de necrosis tumoral -TNF) que, cuando aparece en exceso, genera inflamación’, explica Luis G. Guijarro.

‘Se ha detectado que en torno al 24% de los pacientes que en España tomaban ‘Infliximab’ ‘produjeron’ anticuerpos durante las 54 semanas de seguimiento’ de ahí la importancia que tiene el uso de esta técnica. Se ha descrito que en pacientes que generan anticuerpos, lejos de beneficiar, el medicamento puede perjudicarles. Por ello la monitorización permite dar seguridad al paciente y al médico, en el sentido de que es posible detectar de forma precoz el posible fracaso terapéutico debido a la sensibilización. En ese momento, el médico puede optar por otro biosimilar más apropiado y el paciente puede seguir beneficiándose de este modo del tratamiento con biológicos, que han venido a revolucionar la calidad de vida de los enfermos’, agrega el profesor de la UAH.

La técnica de monitorización desarrollada por el equipo de la UAH, según señala Luis G. Guijarro, se puede aplicar a todo tipo de pacientes que reciben tratamientos con medicamentos biológicos.

A día de hoy existen otros métodos de monitorización, pero no son tan fiables. ‘El bien socio-sanitario es evidente, pero también hay un bien económico, ya que los medicamentos biológicos suponen cada vez más una carga económica importante dentro del gasto hospitalario total y por lo tanto evaluar si son efectivos y cuando dejan de serlo es prioritario para la salud del paciente y del sistema sanitario’.

 

 

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