Fotografía de Ricardo Espinosa

El Hospital Universitario Príncipe de Asturias (HUPA) ha participado junto al Hospital Universitario La Paz en el ensayo multicéntrico europeo APEX con otros 13 centros de la Unión Europea para analizar las ventajas de los implantes inyectables de última generación con los que realizar una cirugía menos invasiva en el tratamiento del glaucoma, la segunda causa de ceguera en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

La prevalencia, en el caso del glaucoma de ángulo abierto, está aumentando debido al envejecimiento de la población. Por eso, procedimientos como éste permitirían, según el jefe del Servicio de Oftalmología del HUPA y catedrático de la Universidad de Alcalá, Miguel Ángel Teus, “operar a los pacientes un poco antes de lo que lo estamos haciendo ahora, gracias a lo cual se preservaría mejor la función visual con una cirugía mínimamente invasiva”. El implante se ha diseñado para utilizarlo solo, pero también se puede implantar durante la cirugía de cataratas.

En este sentido, se acorta el tiempo de cirugía (que no supera los diez minutos), se realiza con anestesia tópica y, además, tiene un nivel alto de seguridad en el postoperatorio porque prácticamente no existe la hipotonía. Así, el cirujano se encuentra cómodo al ser un procedimiento más rápido que cualquier otra cirugía ocular de glaucoma y tras una breve curva de aprendizaje, “resulta ser”, en palabras del Dr. Teus, “extraordinariamente sencilla”.

Los primeros resultados de este estudio han determinado que la mitad de los pacientes con glaucoma (el 56%) intervenidos con un implante de este tipo no necesitaron usar colirios hipotensores oculares para controlar su enfermedad. En este sentido, el jefe de Servicio de Oftalmología del HUPA añade: “Si efectivamente se comprueban los resultados que hasta ahora estamos viendo, permitiría una cirugía más precoz, de manera que disminuiríamos el nivel de pérdida visual de los pacientes cuando llegan a cirugía”.

La participación en este estudio cuyos resultados en conjunto se conocerán en breve supone, en su opinión, “situar al HUPA a la vanguardia de la investigación”, pues otra de las ventajas de este tipo de implante es en la recuperación del paciente: más rápida y el seguimiento en el postoperatorio es menos intensivo, ya que requiere de menos citas médicas en los primeros meses después de la intervención que con otras cirugías.

Los médicos se enfrentan a una serie de retos para afrontar esta grave de enfermedad neurodegenerativa, crónica, que provoca aumento de la presión intraocular y causa una disminución progresiva de la visión. Si no se diagnostica y se trata en forma oportuna puede llevar a la ceguera, de ahí que también sean necesarias campañas de concienciación como la Semana del Glaucoma que se celebra hasta el próximo 18 de marzo en todo el mundo.

Esta patología no suele presentar síntomas, por eso es fundamental acudir al oftalmólogo para tener un diagnóstico precoz de esta enfermedad. Uno de esos retos que afrontan los oftalmólogos es cuando se intenta tratar con eficacia para proteger la visión, como es el caso de pacientes que no alcanzan su presión intraocular en su nivel óptimo con su medicación actual, por lo que es necesario administrarles otro tratamiento.

El cumplimiento terapéutico es otro problema importante, ya que siete de cada diez (68%) pacientes que usan más de un tipo de colirio para el glaucoma no cumplen bien el tratamiento, que, por su complejidad, afecta negativamente a la calidad de vida del paciente. Y existe un mayor riesgo de daños en la superficie del ojo con el uso prolongado de varios medicamentos para el glaucoma.

 

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