Escrito por Rosa María García y publicado  en La Información de Madrid el 12 de Diciembre de 1994

Fruta, pescado, carne…y ‘Fuego en el corazón’

La biblioteca de mercado acerca la lectura a las amas de casa

Mientras esperan la vez en la frutería, dos amas de casa miran curiosas el puesto número 12, situado en la planta baja del mercado de la calle Núñez de Guzmán.

A pesar de llevar en funcionamiento más de dos años, la biblioteca del mercado es desconocida para una gran parte de las mujeres -y esporádicos hombres- que acuden diariamente a las galerías León a realizar sus compras. “Me han dicho que es muy buena, pero nunca he ido”, confiesa una de las féminas. “Tengo una amiga que está muy contenta -interrumpo su vecina- porque aprovecha cuando viene a comprar para llevarse los libros a casa. Le pílla de paso”.

Acerar la narrativa

La original biblioteca (sólo en Salamanca se halla una iniciativa igual) se abrió al público el 26 de mayo de 1992 con la idea de potenciar la lectura entre los alcalaínos de los distritos II y III. “Se está cumpliendo el objetivo que nos propusimos”, explica la concejal de Cultura, Dolores Pérez Quirós. “Comparándolo con otras zonas, el nivel cultural de un gran número de vecinos de ambos distritos es más bien bajo. Decidimos entonces acercarles a la lectura instalándoles cerca un punto de información cultural”.

El balance hasta el momento es “positivo”: en el mes de noviembre se solicitaron cerca de 300 préstamos de libros, una cifra que se aproxima a la registrada en bibliotecas más grandes de a ciudad complutense. Como las de María Moliner y María Zambrano, situadas también en los distritos II y III.

Éste es un servicio gratuito en el que sólo se requiere el DNI, y adaptado al horario de las galerías León. Pese a las facilidades, no todo el mundo sabe para qué sirve el puesto número 12, y los que conocen su funcionamiento suelen estar demasiado ocupados para pararse. A los menos, no les interesa o no saben leer. En la otra cara de la moneda se sitúan los clientes habituales. “Me resulta muy cómodo para sacar libros, así que cuando termino con uno vengo a por más”, comenta un amo de casa.

Los temas son variados. De los aproximadamente 1.700 volúmenes, cerca de 500 pertenecen al género novelesco. También hay un gran lote de libros de la dirección general de la Mujer, desde el libro de cocina hasta la justicia ante la libertad sexual de la mujer, pasando por los clásicos. Curiosamente, uno de los más leídos es la novela rosa Fuego de corazón, de gran aceptación entre los clientes habituales del servicio de préstamo, que suelen ser mujeres de mediana edad. Les siguen luego jóvenes estudiantes.

 

Ni Verne ni Agatha

Se echa en falta en las estanterías de la biblioteca algunas de las obras de Julio Verne o el suspense de Agatha Christie, entre otros. Son sugerencias que se apuntan para cuando haya que ampliar el número de volúmenes. Y es que, una vez roto el hielo, los usuarios se vuelven exigentes con sus gustos. Al fin y al cabo, eso es los que se pretende: que entre el devenir cotidiano las amas y amos de casa tengan fácil acceso a la lectura. Ya se conoce el dicho: “Si Mahoma no va a la montaña…”