Escrito por Rosa María García y publicado en la información de Madrid el 29 de Noviembre de 1994
La cumbre interreligiosa despista a los vecinos
 
   La cotidianidad de Alcalá no se ha visto alterada en general por la inusitada presencia de rabinos, teólogos y ulemas; en definitiva, cerca de 300 representantes de las tres religiones monoteístas: judía, musulmana y cristiana.
 
   Pocos eran los alcalaínos que sabían de la celebración  de la cumbre interreligiosa “Tres religiones: un compromiso en paz”, que se celebra hasta mañana en la Universidad Cisneriana. Los más han conocido el evento cuando, al pasar cerca del emblemático edificio, se han encontrado las calles cortadas. Más de uno se ha asustado al ver el centro de la ciudad tomado por las fuerzas del orden. En algunos casos sólo han oído campanas: “Sí, hombre, que está aquí Arafat y hay liada una buena”, comenta un viandante. Sin embargo, cuando se enteran del verdadero motivo casi todos se enorgullecen de que Alcalá albergue la cumbre. Es oír las palabras “compromiso de paz” y olvidarse de los molestos cortes de tráfico.
 
 
 
Máxima seguridad
 
   350 policías permanecen en alerta máxima para evitar que la seguridad de la ciudad sea perturbada. Las funciones están bien distribuidas: 139 agentes de la Policía Local se ocupan del tráfico urbano y la Guardia Civil vigila los límites de la ciudad. Los desplazamientos de los invitados -en cada coche viajan musulmanes, judíos y cristianos para espantar posibles actos terroristas- son supervisados por el Servicio Central de Protección. También se cuenta con el apoyo de representantes de la Casa Real, la comisaría general de Seguridad Ciudadana y las brigadas de Interior e Información Exterior, con una docena de agentes especializados en terrorismo árabe. Aparte, una unidad especial se encargará de la protección de los Reyes de España.
 
   El edificio de la Universidad y sus aledaños han sido rastreados por perros adiestrados; los pasillos, despejados, vaciándolos de paneles, cajas o maquetas y se ha investigado a periodistas, personal de limpieza y mantenimiento. Ni el más mínimo detalle ha sido dejado al azar.
 
 
 
MENÚ CULTURAL
 
>> UNOS 250 COMENSALES compartieron ayer mesa en el prestigioso parador “Hostería del Estudiante”, pero no menú. Musulmanes y cristianos se decidieron por una crema de espárragos, seguida de ragút de dorada con salmón y verduras; todo ello acompañado con un vino “normalito”, según cuenta Julián Martín, jefe de cocina.
 
La delegación judía no varió los hábitos gastronómicos y trajo consigo tanto el kosher, la comida típica judía, como su propia cocinera, preservando así sus principios religiosos sobre manipulación alimenticia. El postre, sin embargo, fue el mismo para todos; la costrada y el suspiro de tuno, típico de la gastronomía complutense,
 
Los 15 empleados, más otros tantos extras, preparan otro variado menú para el almuerzo de hoy.