Somos Alcalá ha emitido el siguiente comunicado de prensa en el que analiza los últimos acontecimientos sobre Alcalá:

De nuevo salta a la palestra informativa el nombre de Alcalá de Henares vinculado a delitos presuntamente cometidos por miembros del Partido Popular. Una vez más corren ríos de tinta apuntando directamente al que fuera máximo representante del PP y alcalde de la ciudad durante 13 años, el ínclito Bartolomé González. 

En este ocasión -enésima en el rosario de desastres de gestión protagonizados por miembros del PP vinculados a anteriores equipos de gobierno, y tal vez algunos de los actuales- la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) apunta a que Bartolo podría haber cobrado un soborno de 60.000 euros a cambio de conceder un contrato de 14 millones a una de las empresas estelares de la trama Púnica, la energética Cofely.

Según las informaciones conocidas, las investigaciones de la UCO sitúan a Bartolo -el campeón de los abrazos callejeros y siempre fiel secuaz de la condesa Aguirre- al borde de la imputación.

El mismo Bartolo que en 2012 se entretenía en su escaño -muy bien remunerado con dinero público- jugando a “Apalabrados” mientras se aprobaba la Ley de Acompañamiento que abría las puertas a la privatización de la sanidad madrileña, que tanta lucha y contestación social ha suscitado.

El mismo Bartolo que un día fue presentado por Aguirre como uno de los miembros de esa especie de tribunal anticorrupción que iba a filtrar a los candidatos a alcalde del PPa los municipios madrileños.

El mismo Bartolo que, a las órdenes de su mentora en la asamblea regional, señalaba quiénes debían ir en las listas del PP de los ayuntamientos sin importar demasiado su vinculación con esos municipios y sus vecinas y vecinos.

El mismo Bartolo que alquilaba a la anterior interventora municipal el edificio que fue sede de la concejalía de educación y que su sucesor en el cargo y compañero de partido, Sr. Bello, abandonase sin previo aviso, condenando ahora a la ciudad a pagar 300.000 euros de indemnización a la propietaria.  

Es el mismo Bartolo que parece ahora a punto de provocar la inhibición del juez Eloy Velasco a favor del Tribunal Superior de Madrid, el mismo Bartolo que se refugia inmoralmente en su privilegiada condición de aforado, esa que todavía sigue protegiendo las vergüenzas de la casta política en España.

Presenciando este nuevo escándalo, volvemos a constatar la colosal distancia existente entre los intereses creados en torno a las sucesivas cúpulas del PP alcalaíno y los intereses reales de la ciudadanía.

Como consecuencia de ello nuestra ciudad continúa padeciendo los nocivos efectos que ha dejado tras de sí la catastrófica gestión llevada a cabo por sus equipos, entre los que han primado los intereses personales y el caciquismo clientelar más miserable por encima de todo lo demás. Y somos ahora las vecinas y los vecinos de Alcalá quienes debemos afrontar las consecuencias directas e indirectas de una asfixiante deuda que lastra nuestro presente y nuestro futuro inmediato.

Llegados a este punto la preguntas son obligadas: ¿a qué espera el Sr. Chacón, portavoz del Partido Popular de Alcalá de Henares, para dar explicaciones públicas a la ciudadanía acerca de tanta barbaridad, tanto despropósito y tanta sospecha de corrupción en su partido? ¿Qué piensa hacer al respecto? ¿Hasta cuándo se va a mantener el silencio cómplice en el seno del PP complutense? ¿Seguirá pidiendo transparencia a los demás mientras oculta las miserias de su partido?, ¿o es que acaso tampoco goza él mismo de la confianza de su propio grupo para desempeñar el ejercicio de portavoz?

En Somos Alcalá estamos convencidos de que incluso muchos militantes del PP tendrán la necesidad de saber lo que sus representantes municipales nos ocultan a todos. Aunque tampoco es desconocida la falta de cohesión que escenifican siempre que tienen ocasión los propios integrantes del Grupo Municipal Popular, bien sea a través de los medios o en el propio pleno municipal. 

Mientras esperamos esas y otras respuestas, recordaremos los abrazos que Bartolo repartía a diestros y a siniestros por las calles de Alcalá. Efusivas muestras que hoy se han convertido en verdaderos abrazos de oso para el PP complutense, aunque también –y muy lamentablemente- para una ciudad que no merece tanto daño.