La verdad es que he flipado con la condena al Ayuntamiento por desistimiento en un contrato de arrendamiento. Trescientos mil lereles del ala nos va a costar la broma a los complutenses, o lo que es mejor, cinco euretes por cada hogar alcalaíno, son los que vamos a tener que aflojar por la negligencia de algún “talento”.

Porque resulta complicado entender como el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha podido ser condenado por algo que sabe hasta el menganito más menganito, – lo sé hasta yo que soy el más lerdo de mi pueblo- y es que si te vas del “Chabolo”, se lo tienes que decir al casero, ¿No?

Pero parece que ni nuestros hacendosos políticos, ni el “elitista” Club de los 26 son conscientes de esas minucias, y no me extraña, porque unos y otros se encuentran tan ocupados contando los dineritos que les aflojamos los complutenses en forma de salario, que no sacan tiempo material para ver esas cosas sencillas que acontecen en el bosque de las cosas mundanas.

El Inmueble en cuestión – dos inmuebles- cuya propietaria es – ni más ni menos- la anterior Interventora municipal, había sido adaptado por el Consistorio para su uso como Concejalía – en este caso de educación-. Suelos técnicos, puertas y un largo etcétera de pijadas con un coste que me atrevería a aventurar nunca habría sido inferior a los 200.000 lereles.

El germen de todos los problemas ¿Cómo no? parece provenir de Javier Bello, que en aplicación de ese maravilloso programa de eficiencia por él ideado, pretendía – según él- ahorrar dinero a los complutenses. Una vez más Bello ha sido buen ejemplo del cómo no se deben hacer las cosas.

Hasta ahí la política; Bello dice que se va del inmueble porque cuesta mucha pasta – nadie lo duda-, lo que puede ser razonado.

¿Y qué más pasa?

Como en toda Administración Pública, lo lógico y razonable sería que el Expediente del arrendamiento del Inmueble en cuestión, lo hubieran tramitado los diversos componentes del Club de los 26 – evidentemente todos ellos ex compañeros de la casera-, y también sería lógico  que éste selecto Club hubiera hecho las cosas como se deben hacer cuando se gestiona el dinero público – que es lo mismo que cuando uno gestiona una economía familiar salvo que el número de filtros que controla el cotarro debe ser más numeroso-. El procedimiento….. muy sencillo; examinar el contrato para determinar las sutilidades jurídicas del documento, -plazos, penalizaciones y demás banalidades-.

Finalizado está primera parte del asunto, habría que haber consultado a las distintas secciones del Ayuntamiento – muchas de ellas copadas por integrantes del mencionado Club-, urbanística, industrial etc, para determinar la idiosincrasia de la rescisión del contrato de arrendamiento.

Evidentemente cuando el expediente ha superado todos los trámites y “está OK”,  se habría tramitado el oportuno desistimiento contractual ajustándonos a lo establecido en el ordenamiento Civil – para el inmueble- así como al ordenamiento Administrativo – debido a la naturaleza jurídica del inquilino, en este caso el Consistorio-.

Aquí nos quedaría un importante fleco pendiente; el vil metal – lo que yo llamo los lereles– . El Ayuntamiento en cuestión tenía previsto el pago de las cuotas de arrendamiento, ya que el desistimiento fue sobrevenido y se llevó a cabo en medio de un ejercicio presupuestario:

¿Cómo se trató esa partida económica?, -máxime teniendo en cuenta que el Ayuntamiento no continuó pagando arrendamiento ya que la nueva ubicación de la concejalía de educación se situó en un inmueble de propiedad municipal-, y lo más importante.

¿Devolvió la casera del inmueble la fianza de arrendamiento conforme establece la Ley?. Si no se nos amplía la información al respecto, podemos llegar a pensar que el Ayuntamiento de Alcalá de Henares se fue del inmueble al más puro estilo “Okupa”:me voy, y si quieres las llaves llamas a un cerrajero para que cambie el bombín”.

De todo esto resulta más que evidente que el Club de los 26 – o en su defecto el político de turno que impusiese un criterio que anulase los evidentes trámites por los que el procedimiento tiene que pasar- tiene que dar muchas explicaciones sobre el asunto. Ex compañeros de la casera – que también formaba parte del selecto Club-, deben dejar claros todos y cada uno de los flecos que esta extraña madeja ha generado. El salario de este grupo – cercano a los 3 millones de euros anuales- se verá incrementado en este ejercicio por los 300.000 lereles que nos va a costar la jaimitada en cuestión.

Incidiendo en el Club de los 26, no entiendo su pervivencia en el tiempo. Cierto, Javier Rodríguez Palacios y la tropa de Pablo Iglesias – ya no les voy a llamar la tropa del coleta, y es que el día menos pensado el chaval se nos corta el pelo al cero-, heredaron con el cambio del poder una situación que les venía dada, pero:

¿Tiene miramientos el actual equipo de gobierno de cambiar esa situación heredada?¿Por qué no se dan la misma prisa los chicos de Somos Alcalá  en adaptar los astronómicos salarios del Club de los 26 a la realidad mundana, que muchos de sus compañeros a lo largo de la Geografía española se han dado para aplicar la Ley de Memoria histórica?

Entiendo que mantener los privilegios del elitista Club de los 26 es una perogrullada de tomo y lomo, cuyo antiguo responsable era Javier Bello, pero ¿quién es el actual responsable del Club de los 26 hoy en día?.

Blanco y en botella…….:El actual equipo de gobierno.

Mal, muy mal por todos, pero tampoco debemos dejar de mirar en el germen del asunto, y por eso también creo más que lógico que el mas que cuestionado Víctor Chacón, debe salir a la palestra para dar explicaciones sobre el desaguisado ocasionado por su mentor. No hay que olvidar que “Los Sucesores de Bello & Cía.” siguen en el consistorio, y por tanto no deben eludir su responsabilidad. Utilizar la excusa fácil del “yo entonces no estaba aquí”, no es de aplicación para este caso porque si ahora están aquí, ha sido para hacerse cargo de su herencia, como buenos discípulos que de él son.

Siendo machacón con el asunto, creo que todos los complutenses debemos considerar como muy desafortunadas las declaraciones del edil de Hacienda, Fernando Fernández Lara, que en declaraciones a Ser Henares manifestó – yo creo que demagógicamente- que los paganos finales del asunto serían los ciudadanos.

Me he partido la caja de risa…. O sea que ¿tenemos que ser nosotros los que paguemos la Jaimitada de algún cafre? Aquí si alguien tiene que pagar es el que la “ha hecho”, y evidentemente ese alguien tiene que tener “nombre y dos apellidos”.

Dicen mucho estas declaraciones de la “categoría” de nuestros políticos. Políticos que directamente utilizan la demagogia para eludir la responsabilidad de buen gobierno, no son necesarios en Alcalá. Lo que tiene que hacer el Sr. Fernández Lara, es depurar las responsabilidades necesarias buscando al Jaimito que ha causado el quebranto, que como ya he dicho será el que tenga que acoquinar los 300.000 lereles. Trescientos mil lereles que siguiendo el buen rollito del actual equipo de gobierno darían para mucho; becas de comedor, ayudas sociales y un largo etcétera de propósitos.

Si el señor Fernández Lara, los socialistas de Alcalá, o la tropa de Pablo Iglesias o el Club de los 26 no quiere hacer su trabajo y actuar como garantes de la legalidad…… muy sencillo, que sean ellos de su bolsillo los que pongan los trescientos mil lereles. Hay 50.000 maneras de encontrar el responsable último del dislate, así que muy sencillo: a currar, que para eso les pagamos el salario que en muchos casos han querido.

Los responsables deben y tienen que aparecer……… 

Pues que aparezcan los responsables…… y paguen. o como dice el señor Fernández lara ¿Debemos ser nosotros, que no hemos pinchado ni cortado el asunto los que paguemos?

 

Lo de siempre,

 

Tenemos lo que nos merecemos

 

El Alcalaíno Impenitente