Publicado en La Información de Madrid el 18 de noviembre de 1994, escrito por Rosa María García

El grupo de rock A Palo Seko ha conseguido su objetivo: provocar un verdadero terremoto político y social, no exclusivo de la ciudad complutense, sino extendido a toda la región madrileña. El gravísimo contenido que, en opinión del PP de Alcalá, tiene el disco Kaña burra del Henares -cuya grabación han financiado el Ayuntamiento y la Fundación Colegio del Rey- ha provocado, sin ir más lejos, que el grupo de concejales del PP exigiera ayer la dimisión del alcalde, el socialista Florencio Campos, y de la concejala de cultura, Dolores Pérez Quirós.

El PP considera que las canciones de A Palo Seco “atentan contra los derechos fundamentales”. Según declaró su portavoz, Esther García, “lo verdaderamente grave es que con lo que a muchos alcalaínos les cuesta pagar los impuestos, el Ayuntamiento hace cosas como ésta con su dinero en lugar de darles servicios”.

Desde que la banda ganase el certamen musical Rokcala, la polémica le ha acompañado. Ya en la portada del Lp, diseñada por el dibujante de El Jueves Azagra, se adivina lo que va a figurar en su interior. En ella aparecen cinco posaderas defecando sobre el Consistorio. Un guardia civil, dos antidisturbios, un militar, un obispo, un skin head, un policía local, un juez, una mujer con su chapa del PP y un torero (dicen las mala lenguas que se parece al alcalde de Alcalá) padecen la escatológica lluvia.

En uno de los temas, Deserción, el grupo hace una verdadera (y malsonante) apología del antimilitarismo; Joldóñex es una sucesión de improperios hacia el desaparecido ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez: la adicción a las drogas protagoniza Kaballo Kotxino; Zerdo periodista es un ofensivo alegato contra un conocido informador de los medios locales y Odio al 92 aborda en tono cáustico los fastos del Quinto Centenario. Otras composiciones incluyen graves insultos a los católicos.

El alcalde ha justificado la financiación municipal del polémico álbum en el derecho adquirido por el grupo tras ganar Rockala. “Personalmente me parece que la letra es ofensiva, pero existe un compromiso de la ciudad, producto de un concurso público y del fallo de un jurado independiente”, sentenció Campos. El Obispado y la asociación de padres y de vecinos han criticado duramente Kaña burra del Henares.