Partiendo del hecho comprobado de que el ejercicio físico reduce los niveles de los marcadores hormonales, inflamatorios y bioquímicos, y el porcentaje de grasa corporal que, si están altos, aumentan el riesgo de aparición del cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas con obesidad, queda un interrogante en el aire: ¿qué tipo de ejercicio físico es el más eficaz para reducir estos marcadores?
A este interrogante responderá el estudio que está llevando a cabo de forma interdisciplinar un grupo de investigadores de la Unidad Docente de Educación Física y Deporte del Dpto de Ciencias Biomédicas (GIGED) de la UAH, del Departamento de Medicina y Especialidades Médicas (GITBIT) de la UAH, y de  miembros de la unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital de La Paz, con la colaboración del gimnasio Paidesport Center Torre Picasso.
El estudio ha comenzado inicialmente con un grupo de mujeres, seleccionadas a través de la unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital La Paz. Las participantes fueron inicialmente divididas en dos grupos: control y ejercicio combinado. Las voluntarias pertenecientes al grupo de ejercicio combinado han realizado un programa de ejercicio físico individualizado que ha combinado entrenamiento aeróbico y de fuerza durante 12 semanas (3 sesiones por semana), mientras que las participantes pertenecientes al grupo control no realizaron ejercicio alguno.

Antes, durante y después de las 12 semanas se han analizado la composición corporal, la condición física, el estilo de vida, así como diversos marcadores sanguíneos de las voluntarias con el objetivo de evaluar la efectividad del programa de ejercicio sobre diversos predictores o factores de riesgo del cáncer de mama.

El estudio continuará después del verano con el inicio de un protocolo de entrenamiento con ejercicios exclusivamente aeróbicos y finalmente con ejercicios exclusivamente de resistencia. La evaluación de los resultados determinará qué tipo de ejercicio físico es el más idóneo para reducir los diferentes factores de riesgo analizados de padecer cáncer de mama durante la postmenopausia.

El proyecto de investigación lo lideran el profesor de la UAH, David Valadés y Paola Gonzalo, que dispone de una beca de iniciación a la investigación financiada por la UAH.
‘Siempre hablamos de que el ejercicio físico es positivo en general y ayuda a prevenir ciertas patologías, pero queremos determinar qué tipo de ejercicio físico previene o puede dar lugar de la forma más eficiente posible a que los marcadores que determinan la aparición del cáncer de mama bajen y, por tanto, reduzcan el riesgo de aparición de este tipo de cáncer’, señala la investigadora Paola Gonzalo.
Valadés agrega que este estudio servirá para buscar entrenamientos deportivos específicos en la prevención del cáncer de mama y otro tipo de patologías en las que el incremento de los medidores hormonales, bioquímicos e inflamatorios, unido a un alto nivel de grasa corporal, sean elementos de riesgo. ‘En el deporte de alto rendimiento, tras años de investigaciones y ensayo-error, los entrenadores tienen claro qué tipo de entrenamiento es el adecuado para mejorar el rendimiento específico de sus atletas o jugadores. Queremos trasladar esta idea del deporte competición, es decir, queremos determinar con mayor precisión qué tipo de entrenamiento es el más adecuado y específico para ser utilizado en el tratamiento y prevención de patologías, queremos buscar las dianas de ejercicio físico específicas para la prevención’.