Matar las malas hierbas. Ese es el objetivo. En jardines, en cunetas, en parques públicos…  Uno de los productos más utilizados a nivel mundial desde hace décadas en el ámbito agrícola y en la jardinería es el glifosato. Pero en marzo de 2015 la OMS clasificó el glifosato como sustancia  ‘probablemente cancerígena’ tras la publicación de un estudio por parte de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR).

Recientemente el Europarlamento también ha solicitado a la Comisión Europea que prohíba el uso de esta sustancia en espacios públicos, aunque concede una moratoria de 7 años para prácticas agrícolas y ganaderas. En España ya han tomado la misma decisión en muchos ayuntamientos y están estudiándolo en varias comunidades autónomas.

Estas ‘alarmas’ frente al herbicida más utilizado a nivel privado y público obligan a buscar nuevas alternativas. Y la UAH ya trabaja en este asunto y tiene adelantada una investigación con una sustancia completamente orgánica: el vinagre de madera, un líquido que se obtiene de la destilación seca de la madera.
El uso del vinagre de madera como herbicida sustituto de herbicidas químicos forma parte de las investigaciones que se llevan a cabo dentro del proyecto Clamber Castilla-La Mancha ‘Bio Economy Region’ de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, financiado con fondos europeos. El objetivo inicial es convertir la biomasa forestal (los materiales vegetales procedentes de operaciones como poda y limpiezas forestales) en bioproductos de última generación: biocombustibles, fenoles de uso industrial, biobetunes para bioasfaltos o biochar (carbón biológico).
El equipo encargado de desarrollar esta investigación está formado por miembros de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la UAH en colaboración con el Centro de Química Aplicada y Biotecnología (CQAB).

‘El vinagre de madera se obtiene de la pirólisis (descomposición química de materia orgánica) de restos de madera, y hay referencias de su uso como herbicida natural desde la antigüedad, pero casi no hay estudios científicos sobre la eficacia de este vinagre como herbicida y es lo que pretendemos hacer. El diseño experimental tiene una duración aproximada de 9 meses. El objetivo es comprobar la eficiencia del producto para el control de malas hierbas sin que tenga efecto negativo sobre especies de fauna ni sobre el suelo’, señala el investigador de la Cátedra, Juan Luis Aguirre.

Los ensayos ya se están llevando a cabo en tramos de carretera, utilizando en cada uno de ellos distintos niveles de concentración del ácido acético.

El director de la Cátedra, Manuel Peinado, agrega que ‘se trata de buscar alternativas no lesivas para el medio ambiente y esta puede ser una de ellas. De hecho, no solo estamos comprobando su potencial como herbicida, sino que también hay evidencias de que mejora la absorción de nutrientes del suelo y el enraizamiento, y contiene ácido valérico, que acelera la germinación y ayuda al desarrollo de los microorganismos que mejoran el suelo y la calidad del abono orgánico. Todo depende de las concentraciones con que se use y de su modo de empleo’.