Estas y otras preguntas son contestadas por la profesora del departamento de Ciencias de la Vida de la UAH Luisa M. Díaz Aranda, experta entomóloga, que recuerda que los mosquitos no son unos animales perversos y por eso nos ‘atacan’. Picar, solo pican las hembras, y lo hacen por una buena causa: necesitan ingerir proteínas y otros nutrientes de nuestra sangre para poder finalizar la formación de sus huevos.
Díaz Aranda rompe con el mito de que los mosquitos pican a las personas que tienen la sangre más ‘dulce’, aunque es verdad que sí tienen sus preferencias en lo que a sangre se refiere: prefieren la del grupo 0 o, en su defecto, la del grupo B. Las del grupo A se libran (¡sí que tienen suerte!).

Además, ojo a las embarazadas y a las personas que, a pesar del calor, continúan haciendo deporte al aire libre, porque también tienen sus preferencias en cuanto al CO2. ‘Los mosquitos necesitan detectarnos y, para ello, poseen unos receptores en sus antenas que les permiten detectar el calor y el anhídrido carbónico (CO2) que exhalamos al respirar y otros muchos compuestos de nuestra piel. Existen experimentos científicos que concluyen que las personas que liberan una mayor cantidad de CO2 al respirar atraen más a los mosquitos. Embarazadas y deportistas son dos de estos grupos de personas‘.

Además, prefieren a aquellas personas a las que les sudan los pies y también les atrae el ácido láctico y otros componentes del sudor, por lo que se recomienda una ducha nocturna en las épocas estivales para reducir la atracción.

Y cuidado con los perfumes, porque los aromas dulces y florales llaman su atención.

Una última recomendación: las picaduras de mosquito se relacionan con la ingesta de cerveza y de alcohol en general, así que hay que pensarse mucho qué pide uno en la terraza durante las noches veraniegas.

‘En definitiva, nuestros genes influyen muchísimo. Un experimento realizado con gemelos concluyó que la atracción depende en gran medida de las moléculas que contribuyen a nuestro olor corporal y esto está determinado genéticamente, es decir, existen humanos tremendamente afortunados que emiten repelentes naturales. Son muchos los factores que intervienen y los investigadores están tratando de descubrirlos con el fin de ayudar a combatir las enfermedades transmitidas por mosquitos’, añade Díaz Aranda.

Hay que tener en cuenta algunas medidas preventivas de tipo externo, como evitar el agua estancada en nuestro entorno, vestir con colores claros y evitar el negro y el rojo, y llevar siempre en el bolsillo un repelente eficaz.

La última pregunta a la experta entomóloga: ¿por qué algunas personas, aunque les piquen, casi no perciben molestias y a otras cada picadura les lleva a los servicios de urgencias médicas? Aranda responde que esto obedece principalmente a procesos alérgicos, ‘es decir, depende del sistema inmune. Cuando un mosquito pica, emite saliva que contiene varias proteínas que impiden la coagulación de la sangre, para conseguir así que ésta fluya hacia la boca del mosquito. En realidad el picor se debe en muchos casos a que determinadas personas pueden ser más alérgicas que otras a esas proteínas’.