Así se pone de manifiesto en el ‘Proyecto Persuasión (ProPer)’,en el que se estudian las estrategias del discurso, verbales y no verbales utilizadas en el lenguaje persuasivo en contextos profesionales comparando el inglés y el español y que lidera en la Universidad de Alcalá la profesora del Departamento de Filología Moderna, Mercedes Díez.
Díez ha presentado este estudio durante el XII Congreso Internacional de Lingüística General celebrado esta semana en la UAH.
En el estudio se evidencia que los hablantes de la lengua inglesa tienen más capacidad para convencer que los españoles debido a diversos factores: en primer lugar, los angloparlantes y, en particular, los estadounidenses, preparan más sus discursos, los ensayan más y reciben un mayor asesoramiento a la hora de diseñar los mensajes que quieren transmitir. En comparación, ‘los hablantes de español tienden a ser espontáneos, a la improvisación, y a utilizar instrumentos del lenguaje que tienen más que ver con la emotividad que con la construcción de un discurso razonado y creíble’, señala la profesora de la UAH.
A nivel formal, el discurso persuasivo en inglés ‘tiene una estructura más simple y efectiva, con frases cortas y directas, en las que tienen mucho peso las convenciones retóricas del idioma (reglas que se aplican al discurso para que sea más eficaz: frases cortas, sintaxis simple, lenguaje comprensible) frente al discurso persuasivo en español ‘en el que tendemos a las frases largas y complejas, a utilizar un lenguaje formal, tal vez no accesible para todo el mundo, y abusamos de las estructuras indirectas’.
Según Díez, estas diferencias no se producen por la propia naturaleza del idioma, ‘es decir, el inglés no es, en sí mismo, más persuasivo que el español, pero sí hay aspectos culturales a tener en cuenta a la hora de analizar cómo se construyen los discursos persuasivos en uno y otro idioma’.
La profesora del Departamento de Filología Moderna señala que a persuadir ‘se aprende’ y matiza que, a pesar de que la línea entre la persuasión y la manipulación es muy fina, ‘persuadir no es mentir, es tratar de convencer al otro con argumentos creíbles, convincentes y razonados’.
En este sentido, considera que ‘un buen ‘persuasor’ tiene que ser, fundamentalmente, creíble, capaz de defender sus principios y sus ideas; tiene que demostrar que es una persona en la que se puede confiar y tiene que saber conectar con la audiencia, mostrar empatía y saber de lo que habla’.
Las cualidades personales como el carisma, la empatía o la ‘labia’ pueden ayudar, según señala, ‘pero nunca son definitivas a la hora de convencer a una audiencia’.
Este proyecto se incluye dentro del macro-proyecto ‘Emoción y Lenguaje en Acción: La Función Discursiva Emotiva/Evaluativa en Distintos Textos y Contextos dentro del Mundo del Trabajo’ que financia el Ministerio de Economía y Competitividad.