Solemos pensar que el agua se congela a la temperatura de cero grados, sin embargo, esto parece no ser del todo cierto. Se conoce que el agua ‘superenfriada’ puede seguir siendo líquida incluso a temperaturas bajo cero, pero hasta ahora se pensaba que esta fase metaestable era prácticamente imposible de controlar y, por tanto, cualquier mínima perturbación podía provocar que el agua se congelara.

Un nuevo estudio , publicado por la Universidad de Alcalá, Lülea Technical University, Mag SOAR SL y Saint George Tech LTD ha descubierto que si se mantienen los niveles de humedad adecuados el agua ‘superenfriada’ puede mantenerse en estado líquido de forma indefinida a temperaturas bajo cero, sin nunca llegar a convertirse en hielo.

El equipo de investigación liderado por José Luis Pérez Díaz, profesor de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Alcalá, ha demostrado que existe una relación directa entre la temperatura de congelación de la superficie del agua y la humedad ambiental. En un primer estudio, Ice Surface Entropy Induction by Humidity or How Humidity Prompts Freezing, los investigadores probaron que los niveles de humedad del aire podían desencadenar o evitar el proceso de congelación en gotas de agua. Sin embargo, todavía no estaba claro si este fenómeno se produciría de la misma forma en cantidades mayores de agua.

Para averiguarlo, los investigadores desarrollaron una cámara climática especialmente diseñada para controlar los niveles de humedad y la temperatura con máxima precisión y colocaron en su interior un recipiente con agua desionizada para capturar imágenes del proceso. Los resultados han demostrado que la humedad desencadena el proceso de congelación de agua sea cual sea su volumen. Además, las imágenes evidenciaron la formación de mono cristales bidimensionales en la superficie del agua de manera que, durante unos milisegundos, una fina capa de hielo separa el agua líquida ‘superenfriada’ del vapor del aire ambiental.

Este descubrimiento supone un nuevo paso adelante para una comprensión más profunda del comportamiento del agua, todavía hoy inundada de interrogantes. Además, permitirá un mayor control de la congelación del agua; un proceso que afecta a una gran cantidad de elementos cotidianos y factores clave en la industria alimentaria o en los sectores de energía o transporte.