El omeprazol pertenece a los medicamentos denominados ‘inhibidores de la bomba de protones’, fue el genérico más consumido en España en 2013, con un 7,74% del total de preinscripciones ( según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud, correspondiente al año 2013, y publicado por el Ministerio de Sanidad) ,  y se usa en nuestro país,  y así lo establecen los protocolos de la práctica clínica, como protector gastrointestinal en pacientes polimedicados (que ingieren más de tres pastillas al día).

Un estudio realizado por nueve estudiantes de la UAH titulado ‘Uso y abuso de los inhibidores de la bomba de protones’ evidencia que el 38% de estos pacientes no tendrían necesidad de tomar este protector estomacal porque sus tratamientos farmacológicos no son gastrolesivos y, por lo tanto, hay una sobreprescripción.
Además, el 25% de los pacientes a los que se receta este medicamento admite consumo de alcohol, otro 21% consumo de tabaco y otro 65% consumo de café, por lo que el medicamento no resulta efectivo por completo, a pesar de su ingesta.

Otro dato que arroja el informe es que el 86% de los pacientes que acuden a las oficinas de farmacia para solicitar omeprazol lo hacen con receta médica (fundamentalmente polimedicados) pero el 14% de los usuarios solicitan el medicamento sin receta.
Según el portavoz de los estudiantes que han realizado el estudio, Carlos Vázquez, la demanda de este fármaco sin la previa prescripción médica está relacionada directamente con hábitos poco saludables como el abuso del alcohol, del café o los excesos alimenticios. ‘Los usos puntuales se llevan a cabo por gente que lo toma antes de una comilona, para prevenir los efectos de una resaca, porque comen habitualmente fuera de casa, por una molestia puntual del estómago… Pero tenemos que decir que hay una gran desinformación al respecto, ya que el omeprazol no tiene un efecto inmediato, su uso es fundamentalmente preventivo, la efectividad máxima se logra a las dos semanas de tratamiento y tomarlo de forma puntual no tiene ninguna utilidad’.
El estudio de campo se ha llevado a cabo durante un mes realizando encuestas en nueve oficinas de farmacias dispersas por toda la Comunidad de Madrid.

El profesor de la UAH que ha tutorizado este trabajo, Manuel Herrada, señala que ‘aunque de tanto en tanto surgen estudios que relacionan el consumo prolongado de omeprazol con la aparición de determinados tipos de cáncer, no hay nada demostrado y, de hecho, esta molécula está en el mercado desde hace más de 30 años y la práctica clínica la ha incorporado en multitud de tratamientos y se ha comprobado que en usos muy continuados no ha producido ningún perjuicio’.
No obstante, el profesor de Farmacia estima que ‘deberían revisarse los protocolos para evitar una sobreprescripción de este medicamento en los casos que no sea necesario su consumo’.

También recuerda que las farmacias no deben dispensar omeprazol sin receta y que las personas que requieran protección estomacal para prevenir una comilona o los efectos de un consumo abusivo de alcohol puntual disponen de otros productos en el mercado con un efecto inmediato y, por tanto, más efectivo que este protector estomacal, como los neutralizantes o la sal de frutas.