En su estado de larva la procesionaria del pino presenta unos pelos en su cuerpo que se desprenden fácilmente y son transportados por el viento. Los pelos pueden producir distintas patologías, como urticaria de contacto, dermatitis y, a veces, se clavan e irritan la mucosa conjuntival o, incluso, pueden penetrar en las vías respiratorias.

El problema es creciente cada primavera y la solución, hasta la fecha, consiste en aplicar pesticidas que acaban con las larvas, pero Pérez Suárez considera que ‘este tipo de medidas tan drásticas no son recomendables porque acaban con el equilibrio natural,  eliminando no sólo a la especie a controlar sino al conjunto otros insectos importantes en el ecosistema, y no se nos tiene que olvidar que la procesionaria del pino es uno de los grandes defoliadores -quitan hojas de los árboles de coníferas-’. Otras vías de control de estas plagas es mediante feromonas de síntesis química, que se utilizan como atrayentes sexuales para la captura de las procesionaria del pino en las trampas diseñadas al uso, y de esta forma reducimos las poblaciones’

Los murciélagos son el grupo más diverso de los mamíferos en España, con  30 especies, todas ellas protegidas por la ley y podrían colaborar de forma ecológica, como si de un insecticida natural se tratara, en el control de la plaga de la procesionaria. ‘Planificando con tiempo, los murciélagos pueden convertirse, también en las ciudades, en controladores de la población de procesionaria, pero hace falta previsión’.

Pérez Suárez indica que ‘este sistema es mucho menos agresivo para el medio porque los murciélagos son grandes controladores de plagas, pero nunca podrían erradicar especies, pero sí a una disminución significativa de las poblaciones de mariposas’.

En España los murciélagos se están utilizando ya en el control de otro tipo de polillas: las polillas de los campos de arrozales del delta del Ebro, con buenos resultados. Igualmente, Pérez Suárez señala que se han realizado experiencias con la mariposa de la procesionaria en Francia ‘que han resultado todo un éxito’.

 

Las actuaciones consisten en  una simple puesta de cajas para murciélagos próxima a donde se produce la plaga y su posterior revisión y  conservación, pues muchas de ellas pueden ser utilizadas por otros animales (insectos, pajarillos..)’.

Pérez Suárez también piensa que el control de las plagas de insectos por parte de los murciélagos no tiene por qué repercutir en una potenciación de las especies de este depredador porque ‘las poblaciones se autorregulan. Si hay un incremento de la población es, entre otras causas,  por un incremento de sus fuentes de alimentación  y un incremento de sus refugios. Si faltan alguno de estos elementos la población disminuiría’.