Escrito por Rosa María García y publicado en la información de Madrid el 14 de Octubre de 1994

Ante las reiteradas demandas de padres, alumnos y profesores, la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Alcalá ha decidido de poner en marcha un plan de seguridad específico para los colegios públicos y centros educativos municipales.

La medida consiste en la instalación de una alarma que detecte cualquier anomalía. Los datos se recogerán en una central, que obligatoriamente se pondrá en contacto con los empleados de la empresa de seguridad y que, a su vez, estará conectada también con la policía municipal de Alcalá.

De esta manera se intentarán evitar de una vez por todas determinados actos incívicos de un colectivo muy reducido de jóvenes, que aprovechan sus ratos de ocio para hacer un urinario de las instalaciones de un colegio complutense, cuyo nombre no ha sido facilitado.

“Parece ser que todos los fines de semana una serie de gamberros se dedica a saltar la valla y, aparte de utilizar las instalaciones deportivas, hacen allí sus necesidades” explicó ayer Urbano Brihuega, concejal de Educación, quién añadió que este tipo de incidentes crean alarma social. “Los equipos directivos asocian esas actuaciones con los malos resultados escolares -indicó-. Destrozan los archivadores y ordenadores de secretaría e incluso sacando los documentos de los archivos y hacen sus deposiciones sobre ellos.

 

Con ingenio

Para la implantación de las alarmas, la concejalía de Educación necesita alrededor de 20 millones de pesetas. El problema es que las arcas municipales “no están para muchas alegrías, así que hemos tenido que agudizar el ingenio” explicó Brihuega. La solución se ha encontrado preparando un pliego de condiciones para aquellas empresas de seguridad que puedan estar interesadas en el proyecto. De acuerdo a los cálculos realizados por la concejalía de Educación, con una facilidad financiera de 36 meses, el coste mensual ascendería  a 800.000 pesetas.