España es uno de los países con más índice de partos prematuros. 1 de cada 13 niños nace antes del período de gestación, que se sitúa en las 38 y las 40 semanas. Las causas del parto prematuro son múltiples: estrés, problemas de salud, retraso de la edad de maternidad, desórdenes hipertensivos…pero el objetivo es, en todo caso, revertir estos índices (los partos prematuros han aumentado un 36% en los últimos 20 años). La actividad física durante el período gestacional se presenta como un gran aliado, en este caso también.
Atrás quedaron los tiempos en los que las mujeres embarazadas eran consideradas unas ‘enfermas’ que tenían que mantener durante el período gestacional un estado de reposo casi permanente. Atrás quedaron los tiempos en los que el embarazo era una especie de ‘discapacidad transitoria’ que sufrían las mujeres. Estar embarazada, ahora, no implica ningún cambio brusco en la vida de una mujer, empezando por el trabajo y terminando por su tiempo de ocio, en el que, por fortuna, cada vez más, se incluye la práctica de la actividad física moderada.

Deporte y salud son dos sinónimos que también se conjugan a la par durante el embarazo. El ejercicio moderado –a no ser que se padezca alguna enfermedad o patología que lo impida o desaconseje- reduce el riesgo de aborto porque estabiliza el arraigo del feto en el seno materno. ‘El feto encuentra una buena ubicación ya que la mujer que realiza actividad física, a nivel orgánico, está muy predispuesta a acoger un embarazo que finalice a término porque aumenta su resistencia muscular, su capacidad de respuesta, en definitiva su capacidad física’, señala el profesor de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UAH, Francisco Pouso, experto en actividad física en poblaciones especiales.

Asimismo, hacer ejercicio en el período de gestación es bueno para controlar la diabetes de tipo gestacional, dormir mejor, reducir el estreñimiento o los gases, a nivel físico; a nivel síquico, reduce el estrés.
Cualquier modalidad de actividad física moderada que practique la mujer embarazada tiene unas consecuencias positivas que también se trasladan al feto: que aumenta la capacidad de absorber mejor los nutrientes y percibir los efectos positivos que el ejercicio tiene sobre la madre a nivel de relajación y bienestar general.
Además, una mujer que hace deporte mientras está embarazada se recupera mucho mejor después del parto de los cambios bruscos que se han producido en su cuerpo.
La actividad acuática (en una piscina adecuada y previniendo factores de riesgo de infección), los ejercicios de sala (yoga, por ejemplo) y la actividad al aire libre (simplemente un paseo) son los más recomendables cuando una mujer está en período gestacional.

Cuando una embarazada realiza ejercicio tiene que tomar ciertas medidas, como permanecer hidratada, valorar hasta dónde tiene que llegar el esfuerzo y estar atenta a las señales que le indique su cuerpo, aprender a respirar y adoptar correctas actitudes posturales. Por eso, es fundamental, según Pouso, que igual que se pone en manos de un ginecólogo o una matrona se ponga en manos de un especialista que le asesore sobre el tipo, frecuencia y cantidad de ejercicio a realizar’.
Por último, ‘la actividad física siempre tiene que ser moderada y modulada a medida que se aproxima el momento del parto y hay que cambiar la intensidad, el tipo y la cantidad’.