Uno de los elementos que se utilizan para valorar el nivel de integración de la población inmigrante en una comunidad de acogida es el aprendizaje del idioma. En este sentido, entendemos que  la integración es efectiva cuando la población migrante utiliza el lenguaje con las mismas funciones que los hablantes de la comunidad de acogida.

Pues bien, teniendo en cuenta este parámetro se podría decir que la población inmigrante que vive en Madrid todavía no se ha integrado del todo a nivel lingüístico porque no utiliza el diminutivo, cuyo uso en la Comunidad de Madrid y en otras zonas de España es muy extendido, con las mismas funciones que los madrileños.

Así lo ha estudiado y lo señala el experto lingüista de la UAH, Florentino Paredes: ‘Los madrileños utilizamos el diminutivo para indicar tamaño pequeño, pero también y fundamentalmente, para otras funciones, como atenuar (para evitar decir ‘está gordo’ decimos ‘está gordito’ o ‘regordete’), ironizar (por ejemplo, cuando un día muy caluroso decimos ‘vaya fresquito que hace’), mostrar cercanía o familiaridad (‘me voy a casita’) y así hasta nueve funciones. Lo que hemos observado es que los inmigrantes, por una parte, no usan todas las funciones y, por otra, cuando utilizan el diminutivo en alguna de ellas, también lo hacen de una manera muy reducida. Por ejemplo, recurren al diminutivo para atenuar, pero casi exclusivamente mediante la fórmula ‘un poquito’. Todo esto es un índice de que el proceso de integración no se ha alcanzado’.

El análisis es fruto de los trabajos que su grupo de investigación de Lingüística Hispánica (HISPALIN) está llevando a cabo dentro del proyecto IN.MIGRA-2 financiado por la Comunidad de Madrid durante los próximos 3 años.

Dentro de este proyecto los investigadores de la UAH también van a estudiar cómo se valora la diversidad lingüística que ha generado en las ciudades y los pueblos de la Comunidad de Madrid la llegada de población procedente de otros países.

‘Ahora es muy habitual ver periódicos o rótulos de comercios, carteles o folletos dirigidos a los inmigrantes. Es un fenómeno reciente y pensamos que es un buen momento para estudiarlo porque dentro de poco tiempo esos cambios se habrán asimilado tanto por parte de la comunidad de acogida como por parte de la población inmigrante, pero ya no tendremos las claves de cómo se ha producido ese proceso’.

Además analizarán cómo se está produciendo la asimilación del lenguaje por parte de los inmigrantes de segunda generación, en colaboración con el grupo de innovación docente GIELEN, que realizará una evaluación de la enseñanza del español como lengua extranjera en contextos escolares en la Comunidad de Madrid y, como consecuencia de dicho análisis, propondrá posibles actuaciones didácticas y curriculares.