Imagen del Partido Popular de Alcalá de Henares

Como buen friki que soy – yo creo que ya hemos recorrido camino suficiente como para conocernos- además de bicho raro, desconozco la evolución futbolera del fin de semana – no sé lo que han hecho ni el Madrid ni el Barcelona ni el Atlético de Madrid o la selección-, pero me reconcome profundamente la pelota haber dejado escapar la oportunidad de presenciar la exitosa representación que de Hamlet, se ha llevado a cabo en el Teatro de la Comedia de Madrid.

Me considero un asiduo de ese teatro – sempiterna sede de la compañía nacional de teatro clásico salvo durante el largo periodo de reforma-, así como ferviente “hooligan” del arte de moda durante el barroco.  Creo que el Teatro Barroco logró plasmar los sentimientos  y las miserias humanas como nunca lo ha logrado hacer ningún otro periodo artístico –a mi modo de ver, ni tan siquiera la facilidad de medios con la que cuenta el actual cine, supera el espíritu inquieto y afilado de los dramaturgos de la época-.

Adolfo Marsillach llevó a cabo un ingente – y complicado- trabajo con el lanzamiento de la Compañía Nacional de Teatro Clásico,  compañía que ha luchado por la pervivencia del legado clásico, secundado – entre otros- por otro complutense de pro, como es Eduardo Vasco   – aunque tengo que decir que discrepo profundamente de las puestas en escena del director de Noviembre, porque entre otras cosas considero que la representación  del clásicismo teatral va mucho más allá de la caracterización de los personajes como si de avezados vendedores del Zara se trataran-.

Eduardo Vasco no ha sido el único complutense que ha dejado su huella sobre la tarima del teatro de la calle del Príncipe. Allí también tuve ocasión – en el ya lejano 1995- de presenciar   “El acero de Madrid”, – dirigida por José Luis Castro- obra en la que por entonces una jóven Yolanda Aristegui, enviaba señales de su buen hacer.

A estas alturas de mi juntada de letras estaréis a punto de dejar de leerme porque pensareis que me ha vuelto a dar por sacar la vena intelectual/petulante, dejando de lado la politiquilla local que es lo que os interesa a todos vosotros….., entonces…… ¿A qué viene toda esta pedantería?

Pues viene a cuento de que  si para mí hay un genio del teatro costumbrista del Barroco, ese no es otro que Jean-Baptiste Poquelin; Moliére para los colegas. Como ya he dicho soy de los que el Barroco incubó grandes genios – a nivel nacional y europeo- que hicieron del siglo XVII el periodo de oro del Teatro. De entre todos ellos yo me quedo con el genial creador de “El tartufo”.– aunque reconozco que tengo cierta querencia por nuestro Lope -. Ni que decir tiene que en el idioma de los franceses, un Tartufo es UN ESTAFADOR o impostor.

Y aquí estamos, cuando así así…., entre todas las pedradas de la política local a las que asistimos últimamente, he tenido oportunidad de ver que una compañía, conocida como Morboria Teatro, lleva a cabo por toda la comunidad de Madrid, la puesta en escena de “ El burgués Gentilhombre”, ni más ni menos que escrita por mi ídolo gabacho.

La cosa no tendría más historia salvo porque junto con “El Burgués Gentilhombre”, me encuentro con que entre los proyectos a futuro de dicha compañía, también figura la organización de un pasacalles cervantino en mi pueblo – lo que me ha chirriado bastante porque entre otras cosas la regalía por la organización de la caravana en cuestión asciende a 70.000 lereles de vellón– caravana  cuya organización todavía se encuentra en periodo de licitación, ¿Cómo?

¿Cómo coño una compañía puede cascar en su web que va a llevar a cabo un trabajo en el que según el Ayuntamiento todavía permanece abierto el plazo de presentación de plicas?

¡¡¡Joerrrrrrrr, que tontuna!!!!!. Seguro que ha sido el ordenador de la empresa  que se ha vuelto tonto, o mejor aún, seguro que el error ha sido del que maneja el ordenador, que es más tonto aún, porque mira que decir que van a organizar una caravana cervantina cuando el concurso de adjudicación ni tan siquiera ha sido resuelto….

¡¡¡Manda huevos!!!! Una Tartufada en toda regla del chico del San Gabriel y la tropa del coleta.

Evidentemente seguro que en el procedimiento se ha dado algún error de esos, porque si no la cosa no tendría sentido, ya que estoy muy seguro que el chico del San Gabriel y la tropa del coleta no habrán llevado a cabo un concurso de adjudicación de esos de hacer el paripé – vamos con el bicho dentro- y estoy convencido de que cualquiera que se plante en el Ayuntamiento cumpliendo con los requisitos establecidos, será tratado en igualdad de condiciones que el resto de los candidatos – Morboria incluido-.

Porque sería muy grave para todos los vecinos de Alcalá que el chico del San Gabriel y la tropa del coleta hubiesen caído en la mala costumbre – por ellos tan criticada- de adjudicar contratillos a dedo – lo que viene siendo al coleguilla- ¿No?; Que sería lo mismo que decir que nos están haciendo la ya dicha tartufada a todos los complutenses y en especial, a aquellos interesados en participar en la organización del evento.

Evidentemente todo eso no habrá sucedido, y la polémica por la organización del pasacalles cervantino únicamente se deberá a un error.

Pero si el error no fuera tal, y resultase que ciertamente el concurso se ha hecho con bicho dentro, el chico del San Gabriel y la tropa del coleta deberán responder políticamente por ello. ¿Cómo se responde políticamente por estas gambadas?: con dimisiones, que es algo que parece que no conocemos en nuestro país, y mucho menos en nuestra ciudad.

 

Lo de siempre

Tenemos lo que nos merecemos

El Alcalaíno Impenitente.

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