El colaborador de El Digital Complutense, José Carlos Canalda, analiza el impacto de la Semana Santa Complutense:

“Recién declarada de Interés Turístico Regional en el año 2004, la Semana Santa de Alcalá de Henares es a día de hoy la mejor de la Comunidad de Madrid ”.

Tan lapidaria frase está tomada de la página web municipal, al tiempo que se repite una y otra vez, a modo de mantra, en la prensa local y en los ámbitos cofrades ampliándosela en ocasiones hasta más allá de los límites de la antigua provincia. Pero, ¿es verdad? Lamentablemente, no.

Hay datos objetivos que así lo demuestran. Si nos fijamos en Madrid, cuya Semana Santa no suele ser considerada dentro de las importantes, nos encontramos con que en la capital existen doce cofradías, dos más que en Alcalá incluyendo a la recién creada de Jesús Despojado que todavía no se ha incorporado -tiene previsto hacerlo el año que viene- a los desfiles procesionales. Estas cofradías organizan 13 procesiones -una de ellas, la de Jesús Cautivo, hace doblete- con un total de 23 pasos. En el programa oficial de Alcalá se recogen 13 procesiones -cabe suponer que a partir de 2017 haya una más- incluyendo la de la residencia de ancianos, a las que hay que sumar otras cuatro previas organizadas por diferentes cofradías, tres Vía Crucis y un traslado. Asimismo el número de pasos complutenses, incluyendo al de Jesús Despojado y a los de los Vía Crucis de las cofradías, asciende a 24, aunque el de las Negaciones de San Pedro lleva ya varios años sin salir en procesión y la cofradía del Cristo de los Trabajos ha optado por agrupar sus dos imágenes en un único paso, en ambos casos -esperemos que sea de forma temporal- debido a la falta de suficientes anderos.

Como puede comprobarse las cifras están muy equilibradas, por lo que resultaría extremadamente difícil determinar cual de las dos Semanas Santas es mejor que la otra; y yo, desde luego, no seré quien me atreva a decirlo. Pero si tenemos en cuenta que los datos relativos a Madrid corresponden únicamente a las cofradías radicadas en el centro de la ciudad, la balanza se desequilibra inmediatamente a favor de la capital, ya que al margen del programa oficial también se celebran procesiones en distintos barrios tales como Barajas, Carabanchel, El Pardo, Fuencarral, Vallecas o Villaverde, e incluso en el céntrico paseo de las Delicias.

Sin abandonar la provincia nos encontramos también con la muy respetable Semana Santa de San Lorenzo del Escorial, con 7 cofradías y 13 procesiones, cifras algo inferiores -pero no demasiado- a las alcalaínas; pero teniendo en cuenta que su población -poco más de 18.000 habitantes- no llega ni a la décima parte de la de Alcalá, no creo que se la pueda considerar, ni mucho menos desdeñable.

Aunque resulta más difícil la comparación por razones obvias, tampoco  podemos olvidarnos de las Pasiones Vivientes de Chinchón, declarada  Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1980, y de Morata de Tajuña,  que comparte con la Semana Santa de Alcalá la consideración de Fiesta  de Interés Turístico Regional.

Saltando la frontera artificial que en mala hora nos plantaron en la Venta de Meco, a poco más de veinte kilómetros de distancia nos encontramos con la Semana Santa de la vecina Guadalajara, cuyas cifras son las siguientes: 8 cofradías y 12 procesiones oficiales, a las que se suman media docena de Vía Crucis y traslados organizados por las cofradías. Conviene recordar que la población de Guadalajara, 83.000 habitantes, no llega a la mitad de la complutense.

Y más vale que no ampliemos nuestro radio de acción -ha habido quien ha llegado a decir, mostrando un desconocimiento supino, que la nuestra era la mejor Semana Santa del centro de España-, porque acabaremos haciendo el más espantoso de los ridículos. Sin salirnos de Castilla -la comparación con Andalucía es literalmente imposible- y por poner tan sólo tres ejemplos relativamente cercanos, nos encontramos con que Ávila, cuya Semana Santa está declarada de Interés Turístico Internacional, cuenta con 14 cofradías y 15 procesiones. Segovia tiene 10 cofradías y 26 procesiones. Toledo, también de Interés Turístico Internacional, 20 cofradías y 18 procesiones. Un poco más lejos tenemos a Ciudad Real, cuya Semana Santa “sólo” es de Interés Turístico Nacional, con 24 hermandades y 34 pasos, o Burgos, con 16 cofradías y 15 procesiones. Incluso Soria, con una población que no llega a los 40.000 habitantes, tiene 8 cofradías y 10 procesiones. Y mejor no hablar de las “grandes”: Cuenca, Valladolid, Zamora…

Así pues, convendría tener un poco de sentido común -y de interés por las Semanas Santas de otros lugares, algo sumamente fácil gracias a Internet- antes de lanzarnos a proferir exclamaciones triunfalistas y a todas luces exageradas que a nada bueno conducen. Ciertamente la Semana Santa de Alcalá es muy digna y ha mejorado mucho en estos últimos años, pero es mucho el camino que queda por recorrer incluyendo algo tan esencial como la presencia en internet. Por increíble que parezca, al día de hoy no existe una página web de la Junta de Cofradías, y de las diez cofradías existentes las únicas que tienen una página viva son las de Jesús de Medinaceli, Cristo del Trabajo, Angustias y la recién creada de Jesús Despojado; dos o tres cuentan con ella pero no la actualizan -lo que en la práctica viene a ser lo mismo, o casi, que no tenerla- y las del resto brillan por su ausencia. Como es fácil comprender, resulta difícil promocionar así una Semana Santa que se precie.

Para terminar quisiera resaltar también el victimismo con el que una y otra vez nos quejamos de que Telemadrid se vuelca exclusivamente en las celebraciones, religiosas o no, de la capital, ignorando las nuestras. Esto es cierto y totalmente criticable, dado que esta cadena no es de ámbito local sino que abarca el territorio de toda la comunidad autónoma, razón por la que debería estar obligada a dedicar algunos sus reportajes no sólo a Alcalá sino también a otras poblaciones, o celebraciones, importantes. Conste que no tengo nada en contra de que retransmita las procesiones madrileñas, pero lo que sí critico, como tantos otros, es que no lo haga con las de Alcalá o San Lorenzo del Escorial, o bien con las Pasiones Vivientes de Chinchón y Morata de Tajuña, por poner tan sólo algunos ejemplos.

¿A qué se debe esta discriminación? Sinceramente no creo que se trate de que nos tengan manía -el problema, insisto, no es sólo de Alcalá-, sino de algo tan prosaico como la vaguería y la falta de interés por desplazarse fuera de la capital… sin que haya nadie que intente poner coto a este desafuero.

Ahora bien, lo mismo que digo una cosa digo la otra: de poco sirve quejarnos -por mucha razón que podamos tener- y rasgarnos las vestiduras si no hacemos nada por intentar acabar con esta situación. Que yo sepa, ni nuestros políticos locales, ni los diputados autonómicos alcalaínos -hay varios, aunque no lo parezca- han movido un solo dedo por intentar cambiar esta situación, y no me refiero a que no se quejen, sino a que pongan sobre la mesa -preferiblemente la de la Asamblea de Madrid- este comportamiento tan criticable de un medio de comunicación que se financia con los impuestos de todos nosotros, vivamos o no en la capital. Mientras no se haga esto, nos estará bien empleado el ostracismo informativo al que nos somete este inefable canal de televisión.

© José Carlos Canalda

 

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