Uno de los aspectos quizá más curiosos de la ciudad de Madrid es el origen y composición de su amplio e intrincado callejero, una auténtica Babel de nombres procedentes de los más diversos orígenes. No voy a estudiar, por supuesto, todos estos miles de calles y plazas, pero sí deseo recoger de entre todas ellas a las que, por una u otra razón, presentan nombres relacionados con nuestra ciudad.

He de comenzar, lógicamente, con la conocida calle de Alcalá, sin duda una de las más importantes y famosas calles de la capital de España. Construida sobre el trazado del antiguo camino que enlazaba Alcalá con Madrid a lo largo de los varios kilómetros que separan la puerta del Sol de Ciudad Lineal, hace algunos años fue prolongada todavía más al añadírsele la antigua carretera de Aragón, por lo que en la actualidad llega hasta Canillejas convirtiéndose así en una de las más largas vías urbanas madrileñas. Es preciso advertir que la glorieta en cuyo centro se alza la famosa puerta de Alcalá no tiene este nombre oficial, sino el de plaza de la Independencia, pese a lo cual es conocida popularmente como tal.

Menos conocida es, sin duda, la avenida Complutense, una de las principales vías de la Ciudad Universitaria y camino obligado para llegar a ella procedentes de Moncloa. En este caso su nombre proviene, lógicamente, de la cercana universidad homónima, pese a que ésta no detentó el gentilicio de nuestra ciudad -y lo sigue haciendo, contra toda lógica- hasta mucho después de que tal calle fuera bautizada.

Desde hace poco existe también la calle de la Universidad de Alcalá de Henares, concretamente en Carabanchel Alto muy cerca de la avenida de la Peseta. Pertenece a un barrio, supongo que de nuevo trazado, cuyas vías urbanas se han dedicado a los diferentes monumentos y lugares españoles declarados Patrimonio de la Humanidad.

Nuestro río Henares está representado por una corta calle de la colonia del Viso al igual que su afluente Sorbe, pero esta vez junto a la plaza Elíptica. También figuran en el callejero madrileño otros dos ríos de la comarca, el Tajuña con una calle situada al principio del paseo de Extremadura, y el Jarama con dos calles dedicadas a él, la primera también en la colonia del Viso y la segunda en Vicálvaro. La representación de la geografía complutense queda completada con la calle de la Campiña, en el barrio de Entrevías, y la de la Alcarria junto a la carretera de Andalucía, ya en Villaverde.

Resulta también nutrida la representación religiosa, encabezada por la calle dedicada a la Virgen del Val en el barrio de la Concepción. En pleno centro de Madrid, junto a la calle de Segovia, nos encontramos con la calle de San Justo mientras la de San Félix está en Legazpi, la de San Vidal en el barrio de la Elipa, la de Mártires de Alcalá en Argüelles y con las cuatro vías dedicadas a San Diego (una avenida, una calle, una plaza y una travesía), a las que se suma una colonia, todas cercanas entre sí en el Puente de Vallecas. Por último san Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas y estudiante en la universidad de Alcalá, está asimismo bien representado con una colonia en Cuatro Vientos, una calle cercana a la Plaza de España frontera con la de los Reyes y una plaza en la urbanización de La Florida, junto a la tapia del monte del Pardo.

Bastante abundante es, por otro lado, la representación de alcalaínos y personajes relacionados con Alcalá. Manuel Azaña cuenta con una larga avenida que en realidad no es sino la suma de sendos tramos de tres autopistas distintas, la M-30, la M-40 y el ramal de la M-11, que enlaza a ambas, lo que hace que no sea demasiado conocida por los conductores a pesar del intenso tráfico que diariamente soporta. Arranca oficialmente la avenida de Manuel Azaña en el denominado Nudo Norte, junto al hospital de La Paz, donde el paseo de la Castellana se bifurca en la carretera de Colmenar al oeste y el tramo norte de la M-30 -primera parte de nuestra avenida- hacia el este. Al llegar al nudo de Manoteras, tras cruzar sobre las vías que parten de la estación de Chamartín, la M-30 dobla hacia el sur cambiando su nombre por el de de avenida de la Paz, que a su vez se prolonga hacia el norte convertida en la autovía de Burgos. Por su parte la avenida de Manuel Azaña continúa en dirección este siguiendo ahora el trazado de la M-11, que la enlaza con la M-40. El cruce con esta última autopista de circunvalación tiene lugar en el nudo de Hortaleza, donde la avenida de Manuel Azaña abandona la calzada de la M-11, que bajo la nueva denominación de calle de Ariadna conduce hasta el aeropuerto de Barajas, para ceñirse ahora a la M-40 en dirección sur, conservando su nombre hasta que, rebasada la A-II a la altura de Canillejas, alcanza el nudo existente en las cercanías del estadio de la Peineta, donde pasa a ser M-40 a secas. Enrevesado, ¿verdad?

En lo que respecta a otros personajes alcalaínos, Cervantes tiene dedicada una calle situada junto a la de Huertas, en pleno Barrio de las Letras, y una avenida en el Pardo, a las que hay que sumar la calle Manco de Lepanto, en Vallecas. Por su parte el arcipreste de Hita tiene la suya en Moncloa, y cerca de allí se encuentra la plaza del Cardenal Cisneros a la entrada de la Ciudad Universitaria, existiendo además una calle del mismo nombre paralela a la calle de Fuencarral, entre las de Eloy Gonzalo y Luchana, en el barrio de Chamberí. Pedro Gumiel cuenta con una plaza en el barrio de la Virgen de Begoña, En el barrio de Usera se encuentran la plaza del Pintor Lucas, dedicada al alcalaíno Eugenio Lucas Padilla, cercana al paseo de Santa María de la Cabeza, y la calle de Andrés Saborit, junto a la Vía Carpetana y al cementerio de San Isidro. Antonio Solís, por último, tiene dedicada una pequeña calle en Hortaleza, junto a la avenida de Manuel Azaña.

Entre los muchos personajes vinculados con Alcalá podemos recordar la calle del Divino Vallés, que se encuentra junto al paseo de las Delicias; Gil de Hontañón figura en las placas de una calle del barrio de la Concepción, y Juan Martín el Empecinado tiene la suya al lado de Méndez Álvaro. Goyeneche, el fundador de Nuevo Baztán, tiene dedicada una calle junto a la plaza del Pintor Lucas, situada en Usera como ya quedó dicho, y don Juan de Austria es recordado en los rótulos de una calle paralela a Santa Engracia que discurre entre Eloy Gonzalo y Luchana, en pleno barrio de Chamberí. En el nuevo barrio de Sanchinarro, por su parte, tienen dedicadas sendas calles el Príncipe Carlos, la Princesa de Éboli y el Cardenal Tavera.

Completan la lista numerosas celebridades relacionadas con la universidad, todos ellos figuras importantes en la literatura española que han merecido el homenaje de ver dedicadas a ellos varias calles y plazas de la capital de España. Antonio de Nebrija cuenta con una calle transversal a la avenida Ciudad de Barcelona cercana a la estación de Atocha, además de otra calle y una travesía en la Ciudad Universitaria. Arias Montano la tiene en Doctor Esquerdo. A la glorieta de Quevedo, en Chamberí, se une una calle junto al paseo del Prado. Cercana a esta última está la calle de Lope de Vega. La calle de Calderón de la Barca se encuentra junto a la calle Mayor, Tirso de Molina cuenta con su plaza en pleno corazón de Madrid, la de Moreto está entre el museo del Prado y el Retiro, las de Vicente Espinel y Salas Barbadillo en Ciudad Lineal y la de Jovellanos junto al edificio de las Cortes. Juan Huarte de San Juan, por último, tuvo una calle dedicada en la zona de Moncloa, rebautizada actualmente con el nombre de Eugenio María de Hostos, aunque ha sido “compensado” con la plaza de Huarte de San Juan situada en las cercanías del puente de Segovia, junto al paseo de Extremadura.

Asimismo hemos de recordar a los pueblos de la comarca, los cuales están representados en el callejero madrileño de una manera irregular. Coslada, Camarma de Esteruelas, Daganzo, San Fernando de Jarama (así figura en los planos), Santorcaz y Valverde de Alcalá tienen sus respectivas calles en la zona comprendida entre Joaquín Costa, la avenida de América y Cartagena. Al final de la calle Serrano se encuentra la de Fuente el Saz, y en la Dehesa de la Villa la de Ajalvir. En Hortaleza, al final de López de Hoyos, están la calle de Valdetorres de Jarama y la plaza de Los Santos de la Humosa.

En Legazpi encontramos la calle Algete, y entre el río Manzanares y el parque del Oeste hallamos la dedicada a Loeches. Mejorada del Campo tiene una calle junto al paseo de Méndez Álvaro y una carretera en Vicálvaro, la cual es también denominada carretera de Rivas de Jarama. En el barrio de Barajas hay una carretera a Paracuellos de Jarama, municipio que también es recordado, aunque por otros motivos, en la calle Mártires de Paracuellos, una paralela a la avenida del General Perón. En Vicálvaro se encuentra un callejón dedicado a Velilla (de San Antonio), nombre que tenía una calle ya desaparecida del barrio de Entrevías.

Junto al paseo de la Virgen del Puerto, y también desaparecida, estaba por último la calle de Vaciamadrid. El resto de los pueblos de la comarca, entendiendo como tal al partido judicial, son olvidados por el callejero madrileño, aunque éste sí recuerda a varios municipios que, aunque no están ligados actualmente a Alcalá, sí lo fueron en el pasado. Éste es el caso de las calles de Arganda (junto a la antigua estación de Peñuelas), Torrelaguna (cruza la avenida de América llegando hasta el barrio de la Concepción) y Azuqueca (en Villaverde, junto a la carretera de Andalucía). A título de curiosidad cabe reseñar también la carretera del Ferrocarril del Tajuña, junto a la estación de cercanías de Vicálvaro, cuyo nombre se debe a que fue en ese lugar donde estuvo situada la terminal de ese ferrocarril de vía estrecha, una vez desaparecida la estación original del Niño Jesús y desmantelado el tramo inicial de la línea, hasta que con ocasión de la prolongación del metro hasta Arganda fue definitivamente suprimido lo poco que de él quedaba.

Para finalizar, y aunque en realidad no tenga demasiado que ver con Alcalá, resulta curioso recordar las calles de temática cervantina, principalmente dedicadas al Quijote, existentes en Madrid. Así, en las cercanías de la glorieta de Cuatro Caminos nos encontramos con sendas calles dedicadas a Don Quijote y Dulcinea. Un segundo grupo aparece en Vallecas, correspondientes en esta ocasión a Sancho Panza, Sansón Carrasco, Maese Nicolás, la Blanca Luna y, ya fuera del Quijote, el Licenciado Vidriera.

Pero es sin duda en Fuencarral, y concretamente en el barrio de los Tres Olivos, donde encontramos el grueso de las calles cervantinas: Alonso Quijano, Ingenioso Hidalgo, Caballero de la Mancha, Caballero de la Triste Figura y Caballero de los Leones, todas ellas referidas al protagonista principal de la novela; y Aldonza Lorenzo, Sanchica, Caballero de la Blanca Luna -en curiosa cuasi repetición con la calle vallecana-, Caballero de los Espejos, Pricesa Micomicona, Dorotea, Condesa Trifaldi, Casildea de Vandalia, Luscinda, Cardenio, Melisenda, Bella Altisidora y Rocinante en homenaje a otros personajes, incluyendo la montura del hidalgo. Se completa la lista con una relación de lugares, tanto reales: Cueva de Montesinos, Campo de Montiel y Campo de Calatrava, como imaginarios: Ínsula Barataria y Reino de Candaya.

Obra ajena a Cervantes, pero escrita por un antiguo estudiante alcalaíno, y ambientada en parte en nuestra ciudad, es el Buscón don Pablos, de Quevedo, que tiene una calle dedicada en Barajas, junto a la avenida de Logroño.

José Caballero, pintor afincado en Alcalá, en la cual murió y a la que dejó parte importante de su legado pictórico, cuenta por último con una placa conmemorativa -no tengo noticias de que le haya sido dedicada una calle- en lo que fuera su domicilio madrileño, el número 2 de la avenida de América.

Lápida y paseo de Andrés Saborit, en el parque de la Cuña Verde de Latina

El 27 de abril de 2011, tal como reza la inscripción, el Ayuntamiento de Madrid acordó hacer un homenaje a la memoria de Andrés Saborit, el político alcalaíno que desempeñó importantes cargos, durante el período de la II República, tanto en el PSOE como en el ayuntamiento madrileño, del que llegó a ser concejal y primer teniente de alcalde. La materialización de la iniciativa duraría prácticamente un año, ya que no fue sino hasta el 12 de abril de 2012 cuando se descubrió una lápida -aunque en la invitación oficial figura erróneamente como monolito- en un paseo del parque de la Cuña Verde de Latina, el cual fue bautizado asimismo con su nombre. La lápida y el paseo están situados junto a la confluencia del paseo de Extremadura con las calles de San Manuel y Concejal Francisco José Jiménez, muy cerca de la Casa de Campo y de la estación de metro del mismo nombre.

 

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