La comparsa clásica de los gigantes alcalaínos a principios de los años sesenta: Negrazo, Inés, Gitano, Maestra, Gitana y Maestro, junto con la nueva adquisición de Blancanieves

Debido a la cercanía de las próximas Ferias y Fiestas de Alcalá de Henares, El Digital Complutense inicia con éste la publicación de una serie de artículos de José Carlos Canalda en los que se estudian los Gigantes y Cabezudos de Alcalá, así como su repercusión en la sociedad complutense.

Aunque últimamente han sido varios los trabajos -algunos muy completos y otros de pretensiones más modestas, como algún artículo mío publicado en este mismo semanario- dedicados a la comparsa de gigantes y cabezudos alcalaínos, sigue existiendo una importante laguna en el período de tiempo que abarca desde principios de los años sesenta hasta la adquisición de la comparsa cervantina en 1974, algo paradójico si tenemos en cuenta la cercanía de las fechas consideradas. Es por ello mi deseo aportar algo de luz a estos años, precisamente coincidentes con mi infancia, aunque soy consciente de que es mucho lo que me he de dejar, forzosamente en el tintero.

Chulapa, Gitano, Chulapo, “Señora”, Mariquita Pérez, Gepeto, “Boina” y Romano

En realidad conviene no engañarnos por la relativa proximidad de esta época ya que, a diferencia de los años anteriores y posteriores, la composición de la comparsa varió de forma muy considerable de un año a otro, complicándose todavía más el intento de hacer un censo de gigantes debido a que muchos de ellos fueron reformados con frecuencia -sintomático fue el caso del Demonio transformado en Mago-, siendo en ocasiones sumamente difícil discernir si los que aparecen en dos fotografías son distintos o si, por el contrario, se trata del mismo gigante remozado. Otro factor que dificulta el estudio es la costumbre frecuente de reutilizar cabezudos como cabezas de gigantes -también llegó a darse a la inversa, aunque de forma más esporádica-, probablemente según se iban deteriorando estas últimas, echando mano los giganteros -salvo en momentos muy puntuales no solía haber ningún responsable de su mantenimiento lo suficientemente capacitado para realizar con garantías esta labor- de lo primero que tenían a mano.

Es por ello por lo que la lista de gigantes que daré a continuación ha de ser considerada tan sólo como aproximada, ya que mi única fuente de información la constituyen un puñado de fotografías -las pocas a las que he tenido acceso- a todas luces insuficientes para realizar un estudio completo. Otro inconveniente añadido es el de la denominación de los gigantes ya que, si bien en algunos casos ésta es sencilla y conocida por el común de los alcalaínos, no ocurre lo mismo en otras ocasiones, siendo los calificativos empleados para bautizarlos de mi exclusiva responsabilidad y no siempre demasiado afortunados.

Hechas estas necesarias advertencias podemos ir al grano, comenzando con una descripción general de la evolución de la comparsa en esos aproximadamente 15 años que van desde principios de los sesenta hasta mediados de los setenta. Hasta entonces su composición se había mantenido relativamente estable desde el final de la guerra civil, contando con un reducido número de gigantes que apenas varió durante más de veinte años. Esta comparsa estaba formada, a finales de los años cincuenta, por el Maestro y la Maestra, el Gitano y la Gitana, el Negrazo, Blancanieves e Inés la Lotera, aunque este último fue retirando tras el fallecimiento de la popular vendedora alcalaína a la que homenajeaba, siendo cubierto su hueco con una Bruja que nada tenía que ver con la de la actual comparsa e inspirada, posiblemente, en la madrastra de Blancanieves.

Fumador de pipa, Marinero, Negro Marinero -¿Negrazo?-, Gitana, Bruja -primera-, Maestra, Blancanieves, Gitano, Maestro y los dos Payasos

La situación cambió radicalmente cuando, a principios de los años sesenta, el ayuntamiento comenzó a incrementar la comparsa año tras año, alcanzándose en apenas una década la cantidad de veintitantos gigantes. Cierto es que no todos eran sacados de forma simultánea, siendo lo más habitual que no pasaran de 10 ó 12 los que desfilaban cada día, y cierto es también que la vida de bastantes de ellos debió de ser bastante efímera; pero todos los indicios hacen pensar que la comparsa estaba infrautilizada quizá por falta de suficientes giganteros, o de presupuesto para pagarlos, ya que yo recuerdo cómo en una ocasión -sería hacia principios de los años setenta- acompañé a la comparsa hasta Santa María la Rica, donde era guardada entonces, descubriendo con sorpresa la existencia de numerosos gigantes que no salían a la calle desde hacía mucho tiempo.

Desconozco los motivos que indujeron a los responsables municipales a ampliar de forma tan drástica la comparsa, pero sí se puede afirmar que los nuevos gigantes tenían dos procedencias muy distintas, por un lado los adquiridos a empresas especializadas, y por otro los realizados de forma artesanal por don Miguel Ruiz Flores, responsable en aquella época de la construcción de las carrozas de ferias. La diferencia de calidad entre ambos grupos era notable, ya que la buena voluntad de este artesano no iba pareja a los resultados obtenidos.

Resulta en extremo difícil, por no decir sencillamente imposible, establecer la cronología de cada uno de estos gigantes por separado, al igual que no he podido determinar la fecha de desaparición de los antiguos. Es posible que bastantes de ellos se conservaran todavía cuando se estrenó en 1974 la comparsa cervantina, pero todos fueron arrinconados y previsiblemente destruidos en su mayor parte en fechas relativamente recientes. De hecho hay alguno, como el Negrito, que aparece acompañando a los cervantinos en fotografías de finales de los años setenta; pero cuando en 1996 se procedió a restaurar y potenciar la comparsa tras muchos años de abandono, el único superviviente de todos ellos era Gepeto, junto con la cabeza de Mariquita Pérez -que no fue recuperada entonces, aunque actualmente, muy repintada, se usa como cabezudo- y un puñado de antiguos cabezudos prácticamente destrozados.

El Negrito, uno de los últimos supervivientes -por desgracia desaparecido- de la comparsa antigua

Una fotografía, probablemente de principios de los años setenta, nos muestra unos curiosos gigantes que sin duda no corresponden a la totalidad de la comparsa entonces existente: Mariquita Pérez -aunque en la foto no se aprecia bien parece ser ella, quizá con algún tipo de gorro en la cabeza-, un segundo Negro que parece ser distinto del Negrazo, Harpo Marx con un incongruente sombrero mexicano, la segunda Bruja -la actual es la tercera-, el antiguo cabezudo del Demonio convertido en gigante, un gigante que no aparece en ninguna otra fotografía al que yo he bautizado como el Tupé, el Cocinero, el Negrito y dos más de difícil identificación. De estos dos últimos el primero, que luce otro sombrero mexicano, recuerda a los personajes de las películas clásicas de capa y espada, estando quizá inspirado -por desgracia la fotografía no permite apreciarlo con más detalle- en Gene Kelly en Los tres mosqueteros o en Errol Flynn en Capitán Blood y otras películas de aventuras; llamémosle por ello el Espadachín. En cuanto al último, tan sólo se puede afirmar que se trata de una figura femenina con peineta.

Curiosamente algunos de los gigantes actuales -o, mejor dicho, sus cabezas- proceden de esa época, en la que desfilaban no como tales, sino como cabezudos. Tal es el caso del Indio, el Demonio, el Gitano y quizá la Bruja, estos dos últimos los actuales, no los antiguos. Cantinflas y Barragán -este último llegó a estar algún tiempo montado como gigante hacia finales de los 80 o principios de los 90-, recuperados una década más tarde como gigantillos, corrieron suertes diversas: Cantinflas es ahora un gigante, mientras Barragán volvió a ser cabezudo. El Negrazo, por último, fue reconstruido en 1997.

Del resto, que eran muchos, no queda más rastro que un puñado de fotografías. Intentemos hacer un censo de los mismos; además de los ya citados, tanto los antiguos (el Maestro, la Maestra, el Gitano, la Gitana, el Negrazo, Blancanieves, Inés y la Bruja) como los adquiridos posteriormente (Gepeto, el Negrito, Mariquita Pérez y el Demonio), podemos recordar los siguientes:

Construidos por don Miguel Ruiz, los Novios, el Chulapo, la Chulapa, una “Señora”, el de la Boina y el Romano.

Pinocho, Mariquita Pérez, Harpo, Gitano, Mulata, Fumador de pipa, “Señor”, Maestro, Flaco, los dos Novios, Negro -¿el Mono?-, Bruja -segunda- y Cocinero

Presumiblemente comprados, Harpo Marx, Pinocho, el Flaco -diferente del actual-, el Fumador de Pipa, el Cocinero, la Mulata, el Marinero, dos “Payasos” -no acierto a denominarlos mejor-, otro Negro -el antiguo cabezudo del Mono, repintado-, un tercer Negro, otra Bruja, un “Señor”, el Tupé, el Espadachín y la Peineta. Otros son difíciles de identificar como gigantes distintos, ya que el Negro Marinero no está claro si pudiera ser el Negrazo retocado. Asimismo, hay otro “Señor” que pudiera ser -aunque tampoco es seguro- el antiguo Maestro, asimismo retocado.

©José Carlos Canalda

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