José Carlos Canalda nos habla hoy sobre el Río Henares, río de Sigüenza, Guadalajara y Alcalá, río que rezuma historia a lo largo de sus aproximadamente ciento cincuenta kilómetros de recorrido.

Tiene el Henares su nacimiento en los altos páramos de la Sierra Ministra junto a la divisoria de las dos vertientes, atlántica y mediterránea, a través respectivamente de las cuencas de los ríos Tajo y Ebro. Muy cerca del lugar de nacimiento del Henares se encuentran las fuentes del Jalón, río cuyo valle supone la prolongación natural del valle del Henares, siendo ambos el camino natural para las comunicaciones entre la meseta sur y la depresión ibérica.

Aun cuando existe un abundante manantial denominado las Fuentes del Henares, nuestro río se forma, como tantos de cabecera montañosa, mediante la unión de varios arroyos y barrancos. De estos cursos de agua se puede considerar como su fuente más lejana al barranco de Valdemino, que nace a 1.220 metros de altitud en la vertiente sur del vértice de Navajos, en el término de la localidad de Horna y junto al límite de las provincias de Guadalajara y Soria.

Este barranco, de aguas temporales, desciende rápidamente en dirección sur hasta las proximidades de la ya citada localidad de Horna, donde adopta ya el régimen de aguas permanentes a 1.080 metros de altitud tras un recorrido de algo más de dos kilómetros y medio, comenzando así el curso del Henares propiamente dicho y recibiendo su primer afluente: el arroyo de la Fuentecilla, que le desemboca por la izquierda.

Recién formado el Henares, adopta su típica orientación suroeste que ya no abandonará hasta su desembocadura, recibiendo varios tributarios por ambas márgenes: El arroyo Mocho por la izquierda; los arroyos de Vallehermoso y del Parral por la derecha; el río Alboreca por esta misma orilla, importante aporte de agua nacido al sur del término de Olmedillas que, tras excavar un estrecho valle en los páramos de 1.200 metros de altitud y regar la localidad de Alboreca desemboca en el Henares en las cercanías de Alcuneza; y por último el río Quinto, que le afluye por la izquierda aportándole las aguas de los términos de Bujarrabal y Guijosa.

Así formado el alto Henares penetra este río en Sigüenza, donde recibe por la izquierda las aguas del arroyo del Vado. Aquí forma el Henares un pequeño valle regularmente amplio y de laderas suaves que permite la existencia de una pequeña vega. Pero aguas abajo de la ciudad episcopal, pasada Moratilla de Henares, el valle se estrecha y se encaja al alcanzar los terrenos de la Alta Alcarria, los cuales darán al cauce su característica disimetría.

Siguiendo su curso el Henares alcanza la localidad de Baides, a partir de la cual su cauce se hace más suave al descender los valores de la pendiente del mismo desde el 6 y el 8 por mil característicos de su curso alto hasta el 2,5 por mil, comenzando así un curso medio que presenta una peculiar conformación del valle que no abandonará ya hasta la desembocadura: Así, mientras en la margen derecha aparecen una serie de suaves terrazas escalonadas que ocupan la práctica totalidad del valle, la izquierda se muestra escarpada y con abruptos cambios de nivel a causa de la tendencia del río a desplazarse hacia la izquierda erosionando la correspondiente ribera. Como consecuencia, la naturaleza de sus afluentes es bien distinta según la orilla en la que desemboquen: ríos maduros, de anchos y largos valles, los que le afluyen por la derecha, y barrancos cortos y de cauce profundo en lo que respecta a sus tributarios por la margen izquierda.

Es pues en este largo curso medio, entre las localidades de Baides y Humanes, cuando el río Henares recibe los principales aportes de agua: Poco después de atravesar Baides recoge las aguas de su primer afluente de importancia, el río Salado, que se le une por la derecha; siguiendo curso abajo le desemboca el río Dulce, primer y único de sus tributarios importantes que lo hace por la izquierda, en las proximidades de Matillas; el río Cañamares, que le afluye por la derecha junto a Castilblanco de Henares; el Bornova, que lo hace por la misma margen al suroeste del término municipal de Jadraque; el Aliendre, también por la derecha, que vierte sus aguas en las proximidades de Espinosa de Henares, y por último el Sorbe, su afluente de mayor importancia, que desemboca por la derecha junto a la Muela de Alarilla, en el término municipal de este mismo nombre. También merece citarse entre sus afluentes el río Badiel, un largo río alcarreño que, como excepción, desemboca en el Henares por la izquierda en el término de Heras, justo en el límite entre los cursos medio y bajo del Henares.

Ya en su curso bajo, comprendido entre Humanes y la desembocadura en el Jarama, el Henares se muestra como un río maduro, con pendientes que oscilan entre el 1 y el 2 por mil, y un curso tortuoso y de meandros abundantes. Tras regar Guadalajara y Azuqueca de Henares penetra en la provincia de Madrid, que ya no abandonará, sirviendo de límite entre los términos municipales de Alcalá de Henares y Los Santos de la Humosa. En este último tramo no recibe afluentes de importancia, pero sí numerosos arroyos y barrancos, pudiendo citarse en la comarca de Alcalá de Henares a los siguientes: Arroyos de las Monjas, Camarmilla, Bañuelos, Torote, Ardoz y del Valle, todos por la derecha; por la izquierda tan sólo son reseñables varios barrancos de aguas temporales en el término municipal de Los Santos de la Humosa (barrancos del Pozo y de Yuste, y arroyos de Peñarrubia, de las Ánimas, del Taral, del Ciego y de Valdezarza) y alguno más en el propio término municipal de Alcalá (barrancos de la Zarza y del Viso).

Tras un curso de más de 160 kilómetros de longitud el Henares se une al Jarama por la izquierda, a 552 metros de altitud, al noroeste de la localidad de Mejorada del Campo. Su cuenca, de 4.144 kilómetros cuadrados, es extensa y rica en pesca si bien la contaminación de su curso bajo, importante a partir de Guadalajara, ha hecho disminuir mucho la riqueza piscícola de este tramo fluvial.

El Henares penetra en el término municipal de Alcalá de Henares por el extremo noroeste del mismo, sirviendo de límite con el vecino municipio de Los Santos de la Humosa, para penetrar más tarde, siempre siguiendo la dirección suroeste, en el primero de ellos. Tras regar los parajes de La Magdalena, La Oruga, La Esgaravita y El Val describe un amplio meandro en la zona denominada La Alvega, cruzando a continuación bajo el puente Zulema. Una amplia curva le hace adoptar la dirección noroeste en las zonas de la Rinconada y la Dehesa para recobrar su habitual orientación hacia el suroeste una vez que recoge las aguas del arroyo Camarmilla, en las afueras de la ciudad. Ya en el límite de los términos municipales de Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz se le unirá el río Torote, el último de sus afluentes de cierta importancia. Considerando la totalidad del tramo fluvial comprendido en el término municipal de Alcalá de Henares se observa cómo el río describe una amplia curva de varios kilómetros de radio, formando una bolsa que sirve de asentamiento a la ciudad. A lo largo de este recorrido de unos veintidós kilómetros dentro del término municipal de Alcalá de Henares las aguas del río se ven retenidas por varias presas construidas para derivar parte del caudal por el correspondiente caz. Éstas son, en orden descendente, la de la Esgaravita, la de Cayo o del Colegio, la de los García y la de las Armas.

Dentro del partido judicial de Alcalá de Henares pertenecen a la cuenca del Henares, en todo o en parte, los términos municipales de Los Santos de la Humosa, Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares y Mejorada del Campo, todos ellos ribereños del río; Meco, a través del arroyo de la Monjas; Valdeavero y Camarma de Esteruelas por el arroyo Camarmilla; Ribatejada, Fresno de Torote y Daganzo de Arriba por vía del río Torote, y Algete, Daganzo de Arriba y Ajalvir a través de las aguas de los arroyos del Monte y Pelayo.

© José Carlos Canalda