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Publicado en La Información de Madrid el 18 de marzo de 1994, escrito por Rosa María García

 

Con las manos en los bolsillos y la espalda pegada a la puerta del portal número 24 de la calle Pedro de Lerma, en Alcalá, se pude ver a un grupo de vecinos que, en su afán de evitar que una familia de presuntos “camellos” conviva con ellos, se han convertido en una “patrulla de vigilancia”. A escasos metros de ellos, una pareja de “yonquis” analiza todos y cada unos de los movimientos de los vecinos.

Lo único que evita entre ambas partes salte la chispa y el enfrentamiento violento es la presencia policial, que patrulla con un coche por las calles del barrio. Con su presencia se intenta evitar que la sangre pueda llegar al río. No es la primera vez que los vecinos de Pedro de Lerma salen a la calle para luchar contra la droga.

En esta ocasión, el temor los lleva a pensar que la familia de supuestos traficantes de droga tomen el relevo en la venta de estupefacientes al antiguo al antiguo inquilino del piso, juzgado recientemente por la Audiencia Provincial de Madrid. Si al inmueble llegan nuevos vecinos, quieren que sean “familias normales”.

“No pagaremos”

Con esa idea, la patrulla vecinal vigila casi interrumpidamente durante las 24 horas del día para que el fantasma de la droga no se convierta de nuevo en realidad.

Mientras se da alguna solución a este problema, los vecinos planean no pagar al Ayuntamiento la contribución. En este sentido, un grupo de mujeres se mostraron rotundas en sus afirmaciones: “Nosotros hasta que los políticos soluciones nuestros problemas no pagaremos contribución ni leches”.

En el barrio hay miedo de que la violencia pueda hacer acto de presencia, pero hay quién se enfrenta a los presuntos traficantes de droga. Un hombre de unos 50 años, que no quiere que se le identifique cuenta que “mi señora y yo nos cruzamos con ellos y les dijimos que toda la escalera quería que se fueran de allí y ellos nos amenazaron con un palo. No fuimos”

Precedentes

Los precedentes de esta acción vecinal hacen presagiar que el problema de la droga en el barrio no va a ser fácil de solucionar. Hace dos años los vecinos de los portales 24 y 25 de Pedro de Lerma asistían atónitos al ir y venir de heroinómanos en un local situado en los bajos de esta calle, puesto que los traficantes suelen ser ocupas.

Hartos de vivir con el corazón en un puño salieron a la calle para intentar parar la venta. En aquella ocasión sí hubo más que palabras. La presión de los vecinos de la calle Violeta, cercana a la de Pedro de Lerma, consiguió que por medio de una orden judicial se desalojara un inmueble en el que, de forma masiva, se traficaba con drogas. Distintas entidades sociales y muchos vecinos prestaron su apoyo manifestándose por las calles de Alcalá de Henares contra este “centro de operaciones”.

Detenciones

Más reciente en el tiempo, hace apenas un mes, los vecinos de Pedro de Lerma respiraban aliviados al conocer la noticia de que Antonio R. M., uno de los más importantes traficantes de Alcalá, que actuaba en este barrio, era detenido cuando venía de Madrid con 350 dosis de heroína.

La droga nunca llegaría a distribuirse entre los heroinómanos que, cada día, se concentraban en el Polígono Puerta de Madrid, cercano al barrio. Coincidiendo con esta detención varios traficantes eran juzgados en la Audiencia Provincial. Todos ellos habían sido detenidos en la calle Pedro de Lerma.

Todo esto ha abierto a los vecinos los ojos: no es fácil erradicar la droga del barrio, pero no pueden dejar que la droga les gane la partida.

EL RECUERDO DE LAS FRONTERAS

LAS PRIMERAS patrullas ciudadanas que salieron a la calle en la Comunidad de Madrid fue en el barrio de Las Fronteras, en Torrejón de Ardoz. Los “camellos” eran los amos de la calle, hacían y deshacían a su antojo. El vecino que se enfrentaba con ellos era objeto de insultos y agresiones.

Un día, un grupo de mujeres, en su mayoría  amas de casa y madres de familia se decidieron a dar el paso y decir ¡basta!. Fueron muchos meses de tensión y lucha. No era extraño el día que algún vecino era agredido. Por fin la Policía decidió intervenir. Para pillar a los “camellos” en plena faena grabaron un vídeo de más de cincuenta minutos, deteniendo a todo los que aparecían en la película. De esta forma se consiguió acabar con el clan del Maneli, que surtía de heroína a la mayoría  de los toxicómanos de Torrejón. Hace un mes, después de casi cuatro años, el temor ha vuelto con la detención de un traficante.

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