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Este artículo es uno de los dedicados a los científicos presentes en el callejero de Alcalá, concretamente a los españoles. La mayoría de estas calles están radicadas en la zona norte del barrio de la Garena, salvo que se indique lo contrario, y son las siguientes:

Álvaro Alonso Barba

Lepe (Huelva), 1569 – 1661. Eclesiástico residente en Perú, desarrolló trabajos de investigación sobre la metalurgia. Es autor de Arte de los metales (1640), donde describe la explotación de los yacimientos de plata americanos y desarrolla un método para la obtención de este metal a partir de sus minerales.

Ignacio Barraquer

Barcelona, 1884 – Barcelona, 1965. Oftalmólogo perteneciente a una dinastía médica -su padre fue el primer catedrático de oftalmología de España- continuada por sus hijos y sus nietos. Alcanzó un gran renombre a nivel mundial por sus avances en la cirugía de las cataratas, realizando a lo largo de su vida profesional más de 30.000 intervenciones quirúrgicas. En 1941 fundó el Centro de Oftalmología Barraquer, y en 1947 el Instituto Barraquer de Oftalmología.

Miguel de Barreda-Cetina

Alcalá de Henares, 1580 – 1635. Doctor en medicina, fue catedrático de Prima de Medicina en la universidad de Alcalá, donde desempeñó la docencia hasta 1632, y también médico del rey. Su calle es una perpendicular al paseo del Val.

Agustín de Bethencourt

O Betancourt. Puerto de la Cruz (Tenerife), 1758 – San Petersburgo, 1826. Ingeniero, uno de los más prestigiosos de su época en Europa. Durante el reinado de Carlos IV desempeñó diversas actividades, incluyendo la elevación del primer globo aerostático español o la construcción, en 1799, de una línea de telégrafo óptico. Creó también en 1802 la Escuela de Ingenieros de Caminos, de la que fue su primer director.

Viajó por Francia e Inglaterra, y era inspector general de puentes y caminos cuando tuvo lugar la invasión napoleónica, lo que motivó su huida a Rusia. En este país fue jefe de ingenieros civiles y teniente general del ejército ruso. Construyó la maquinaria de la Casa de la Moneda de Varsovia, el picadero de Moscú, la iglesia de san Isaac de San Petersburgo, organizó el cuerpo de ingenieros hidráulicos, fundó una escuela de Ciencias Exactas y perteneció a numerosas academias científicas, entre ellas las de Madrid y París. Asimismo realizó ensayos con la electricidad y con la máquina de vapor.

Juan Bautista Bru

Valencia, 1740 – Madrid, 1799. Naturalista y uno de los precursores europeos de la paleontología. Fue disecador y pintor anatómico del Real Gabinete de Historia Natural entre 1777 y 1799, y autor de un atlas (1784-1876) de los animales conservados en el Real Gabinete de Historia Natural. Uno de sus más afamados trabajos fue el montaje y la descripción anatómica del esqueleto de un megaterio encontrado en Argentina en 1789.

Cristóbal de Bustamante

Natural de Alcalá de Henares, falleció en 1636. Doctor en medicina y catedrático de cirugía, fue profesor en la Universidad de Alcalá durante 31 años. Su calle es perpendicular al paseo del Val.

Bustamante de la Cámara

Juan Bustamante de la Cámara, nacido en Alcalá en el siglo XVI, fue un gran naturalista y uno de los mayores expertos en lengua hebrea de su tiempo, siendo el más fiel intérprete del texto hebreo de la Biblia. Escribió Tratado sobre el Antiguo Testamento, De animalibus Sanctae scripturae y varios discursos en latín. Su calle discurre entre las plazas de Cervantes y San Diego.

Blas Cabrera

Arrecife de Lanzarote, 1878 – Ciudad de México, 1945. Uno de los principales físicos españoles de su época, llegando a alcanzar renombre internacional. Tras alcanzar una sólida formación científica en diversos países europeos, prosiguió su carrera investigadora en España llegando a ser rector, en 1931, de la Universidad Central de Madrid. Trabajó también para la Junta de Ampliación de Estudios, precedente del actual C.S.I.C. Tras la Guerra Civil se vio obligado a exiliarse de nuestro país, falleciendo en México.

Juan de la Cierva

Murcia, 1896 – Londres, 1936. Ingeniero aeronáutico inventor del autogiro, un precedente del actual helicóptero, cuyos primeros ensayos tuvieron lugar en 1922. Recibió numerosos galardones por su tarea pero, pese a sus esfuerzos, no consiguió todo el apoyo que necesitaba para potenciar su invento, ni por parte del gobierno español ni por parte del capital privado de nuestro país. Falleció en el aeródromo de Croydom (Londres) víctima de un accidente aéreo del avión en el que viajaba como pasajero. Su calle se encuentra en el barrio de la Aviación, junto a la Ciudad del Aire.

José Comas Solá

Barcelona, 1868 – Barcelona, 1937. Fue el más importante astrónomo español de su época. Director del Observatorio Fabra de Barcelona, descubrió de once asteroides -los tres últimos póstumos-, un cometa periódico que lleva su nombre y dos estrellas variables. Realizó numerosos estudios en diversos campos de la astronomía, y fue asimismo un notable divulgador científico, siendo autor de varios libros de astronomía. Además de uno de los asteroides descubiertos por él -aunque bautizado con posterioridad a su muerte-, su nombre es recordado en un cráter de Marte.

Juan de la Cosa

Santoña, c. 1450 – Turbaco (Colombia) 1510. Navegante y cartógrafo, participó en varias expediciones a la recién descubierta América, entre ellas los dos primeros viajes de Cristóbal Colón, y fue autor del primer mapamundi donde aparece reflejado el continente americano. Su calle se encuentra en el barrio del Pilar, en las cercanías del camino del Juncal.

Francisco Díaz

Alcalá de Henares, 1527 – 1590. Importante médico y urólogo natural de Alcalá, en cuya universidad estudió. Fue contemporáneo y amigo de Cervantes. Fue cirujano del rey Felipe II y escribió varios libros de cirugía y urología. La Asociación Española de Urología ha dado su nombre a la medalla que concede anualmente a los más destacados urólogos españoles o extranjeros. Su calle está situada junto a la de San Julián, al sur del casco antiguo.

Fausto Elhúyar

Logroño, 1755 – Madrid, 1833. Químico y mineralogista, estudió en la Academia de Minas de Freiberg, en Sajonia, y visitó minas de Sajonia, Hungría y Austria, ampliando posteriormente sus estudios en Upsala (Suecia). Vuelto a España en 1782 fue profesor de mineralogía y metalurgia en la Escuela de Minas de Vergara y director general de minas en México, país que abandonó al declararse éste independiente. Vuelto a España en 1822 fue nombrado director general de minas en 1825. Junto con su hermano Juan José fue el descubridor del wolframio en 1783.

José de Elola y Gutiérrez

Alcalá de Henares, 1859 – Madrid, 1933. Importante militar, escritor e inventor alcalaíno, uno de los precursores de la ciencia. ficción en España amén de su abundante creación de narrativa y teatro y de sus varios inventos de gran interés práctico referidos al campo de la topografía, tales como una mira y una brújula taquímetro. Fue autor del tratadoPlanimetría de precisión, y también diseñó las fortificaciones de San Juan de Puerto Rico. Alcalá honra su memoria en una plaza situada junto a la avenida de la Caballería Española.

Pedro de Esquivel

Nacido en Alcalá en fecha desconocida, falleció hacia 1570. Fue geógrafo y matemático, y catedrático de matemáticas en la universidad de Alcalá. Encargado por Felipe II de la triangulación geodésica de España hacia 1566, la labor de Esquivel es un hito de auténtico relieve, no solo por su temprana fecha, sino por la amplitud de sus objetivos y la rigurosidad con que los abordó. Murió sin poderla terminar. Su calle está en la parte baja del Campo del Ángel, junto a las vías del ferrocarril.

Pío Font y Quer

Lérida, 1888 – Barcelona, 1964. Botánico, farmacéutico y químico, uno de los más importantes de su época en España. Fue profesor en la Universidad de Barcelona, pero tras la Guerra Civil fue represaliado y expulsado de sus cargos por las autoridades franquistas. Es autor de importante libros tales como Diccionario de botánica (1953) y Plantas medicinales(1962).

Juan Gómez

Natural de Alcalá, fue doctor en medicina y catedrático de Prima de medicina (1572), desempeñando la docencia en nuestra Universidad durante 14 años. La calle que lleva su nombre es la prolongación de la del Parque, junto a la calle Torrelaguna.

Juan Huarte de San Juan

San Juan de Pie de Puerto (Baja Navarra, Francia), 1529 – Baeza o Linares (Jaén), 1588. Estudió en la universidad de Alcalá, donde se licenció en medicina, profesión que ejerció durante toda su vida. Es famoso, no obstante, por considerársele un precursor de la psicología.

Manuel Iradier

Vitoria, 1854 – Valsaín (Segovia), 1911. Exploró los territorios del Golfo de Guinea en 1874 y en 1877, y fue el promotor de la colonización de la futura colonia española de Río Muni, actual Guinea Ecuatorial. Tras su retorno a España desarrolló varios inventos.

Carlos Jiménez Díaz

Madrid, 1898 – Madrid, 1967. Prestigioso médico que ejerció durante gran parte de su vida como catedrático en las universidades de Sevilla y Madrid. Fue asimismo el creador en 1936 del Instituto de Investigaciones Médicas, que tras la paralización impuesta por la Guerra Civil reanudó sus actividades en 1940, inaugurando su sede – la Clínica de la Concepción- en 1945 en el madrileño barrio de la Moncloa. En 1962 se reconvirtió en la fundación médica que lleva su nombre.

Jorge Juan

Novelda (Alicante), 1713 – Madrid, 1773. Cosmógrafo, astrónomo y marino. Ingresó en la Marina española, participando en varias campañas militares. En 1735, junto con Alejandro de Ulloa, acompañó a varios académicos franceses en una expedición geográfica por América del Sur que midió un arco de meridiano en Quito. Diseñó los arsenales de Cartagena y Ferrol y mejoró las labores mineras de Almadén. Asimismo desempeñó tareas diplomáticas en diversos países.

Andrés Laguna

Segovia, 1499 – Guadalajara, 1559. Este médico y humanista fue profesor de la Universidad de Alcalá y médico del emperador Carlos V, a cuyo séquito perteneció. Fue autor de numerosos trabajos no sólo de medicina, sino también de otros temas como la botánica, la historia, la literatura o la filosofía. Su calle está situada junto a la de San Julián, al sur del casco antiguo.

Alejandro Malaspina

Mulazzo (Toscana), 1754 – Potremoli (Toscana) – 1809. Marino de origen italiano al servicio de España. Ingresó como guardamarina español en 1774, y navegó en varios buques de guerra participando en diversas acciones navales. Fue el responsable de la expedición científica que en 1794 hizo un viaje de circunnavegación a través del globo. A su regreso a España, y enemistado con Godoy, fue procesado, desposeído de todos sus empleos y encarcelado. Liberado en 1802 retornó a su país natal, donde residió hasta su muerte.

Gregorio Marañón

Madrid, 1887 – Madrid, 1960. Médico y escritor, destacó en ambas facetas. Como médico se especializó en endocrinología, y como intelectual abordó diversos temas tales como la historia, la literatura, el arte y el ensayo. También intervino en política, en especial durante los últimos años del reinado de Alfonso XIII y la II República. Fue miembro de varias academias españolas y doctor honoris causa de las universidades de la Sorbona, Oporto y Coimbra. Su calle, ubicada en el Chorrillo, discurre sobre el tramo inicial de la antigua carretera de Camarma, entre su bifurcación de la carretera -hoy avenida- de Daganzo y el puente sobre la autovía A-2.

Narciso Monturiol

Figueras, 1819 – Sant Martí de Provençals (Barcelona), 1885. Fue uno de los precursores de la construcción de submarinos, presentando en 1859 en el puerto de Barcelona su primer prototipo del Ictíneo, capaz de sumergirse tan sólo en aguas someras, al que siguió en 1864 un segundo prototipo más desarrollado. Pese a todos sus esfuerzos no consiguió los apoyos técnicos y financieros necesarios para llevar adelante su proyecto, fracasando en sus intentos de construir el primer submarino español.

Celestino Mutis

Cádiz, 1732 – Bogotá, 1808. Naturalista y botánico, abordó también otras disciplinas como las matemáticas, la mineralogía, las ciencias naturales y la lingüística. Estudió medicina en Madrid, donde fue catedrático de anatomía. Viajó a América en 1760 como médico de cámara del virrey de Nueva Granada, y establecido en Bogotá estudió la flora de los Andes, siendo responsable de la expedición botánica de 1783. Fue autor de numerosos trabajos científicos, entre ellos varios importantes trabajos sobre la flora sudamericana, destacando uno sobre las propiedades medicinales de la quina.

Severo Ochoa

Luarca (Asturias), 1905 – Madrid, 1993. Bioquímico que, tras realizar su carrera en España en los años previos a la Guerra Civil, se vio obligado a exiliarse de España, fijando finalmente su residencia en Estados Unidos, cuya nacionalidad adoptó en 1956. En reconocimiento a sus estudios sobre el metabolismo de los ácidos nucleicos recibió el Premio Nobel en 1959. Tras su jubilación en 1975 como catedrático de la Universidad de Nueva York, comenzó a viajar periódicamente a España, donde fijó su residencia desde 1985 hasta su muerte. Lleva su nombre la calle que conduce al campus de la Universidad de Alcalá desde la glorieta de la Brigada Paracaidista, en la avenida de Meco.

Juan Oró

Lérida, 1923 – Barcelona, 2004. Bioquímico que realizó gran parte de su carrera científica en los Estados Unidos, llegando a ser catedrático de la Universidad de Houston. Colaboró con la NASA, participando en las investigaciones científicas asociadas a los proyectos Apolo y Viking. Tras su jubilación regresó a España, donde residió hasta su fallecimiento.

Julio Palacios

Zaragoza, 1891 – Madrid, 1970. Uno de los más importantes físicos españoles de su época. Tras ampliar estudios en el extranjero, ganó una cátedra en la Universidad Central de Madrid. Es autor de numerosos libros y trabajos de investigación.

Isaac Peral

Cartagena, 1851 – Berlín, 1895. Marino de profesión y con una sólida formación científica, fue inventor de un submarino, junto con otras innovaciones militares. Su submarino, mucho más desarrollado que el de Monturiol, fue botado en septiembre de 1888 e incorporado a la Armada española, pero pese a que su funcionamiento resultó satisfactorio, tan sólo dos años más tarde sería dado de baja, cancelándose el proyecto.

Santiago Ramón y Cajal

Petilla de Aragón (Navarra), 1852 – Madrid, 1934. Médico especializado es histología, se especializó en el estudio del sistema nervioso, recibiendo el Premio Nobel de Medicina en 1906. Apoyándose en su renombre mundial luchó por fomentar el desarrollo de la ciencia en España, interviniendo activamente en la creación de la Junta Superior de Estudios, antecedente del actual C.S.I.C. Su calle, por ser antigua la denominación -probablemente a raíz de la concesión del Premio Nobel-, se encuentra en pleno centro de la ciudad, discurriendo entre la calle Mayor y la de Escritorios.

Julio Rey Pastor

Logroño, 1888 – Buenos Aires, 1962. Matemático, uno de los más relevantes de su época. Fue autor de numerosos trabajos de investigación, y luchó por el fomento de la ciencia en España. En 1921 se trasladó a Argentina, donde residió hasta su muerte. Un cráter lunar lleva su nombre.

Andrés Manuel del Río

Madrid, 1765 – Ciudad de México, 1849. Tras estudiar disciplinas humanísticas en la Universidad de Alcalá se especializó como mineralogista en Almadén, ampliando sus estudios en Francia, Alemania, el imperio austrohúngaro e Inglaterra. En 1794 pasó a México, donde dirigió el Real Seminario de Minería. En 1801 descubrió el vanadio, al que bautizó con el nombre de eritronio, pero no llegó a publicar sus resultados convencido erróneamente de que se trataba de un compuesto de cromo, por lo cual este metal no fue redescubierto hasta 1830 por el químico sueco N. Sefström. La plaza que lleva su nombre se encuentra junto a la calle de la Era Honda, en el barrio de la Rinconada.

Federico Rubio y Galí

El Puerto de Santa María (Cádiz), 1827 – Madrid, 1902. Prestigioso médico, que tras una forzada estancia en Londres exiliado por motivos políticos volvió a España convirtiéndose en el pionero de la aplicación en nuestro país de diversas técnicas quirúrgicas muy avanzadas para la época. Fue asimismo fundador de diversas instituciones médicas, recibiendo numerosos homenajes tanto nacionales como extranjeros. Muy comprometido con las ideas liberales, desempeñó el cargo de embajador en Londres durante la efímera I República Española.

Miguel Servet

Villanueva de Sigena (Huesca), 1511 – Ginebra, 1553. Teólogo y científico descubridor de la circulación pulmonar de la sangre, o circulación menor. Tras abrazar el protestantismo huyó de España residiendo en varias ciudades europeas hasta acabar recalando en Ginebra, donde a causa de sus discrepancias teológicas con Calvino fue encarcelado y ejecutado.

Arturo Soria

Madrid, 1844 – Madrid, 1920. Ingeniero de Caminos, se consagró en el urbanismo, diseñando a finales del siglo XIX la Ciudad Lineal madrileña, uno de los proyectos urbanísticos más avanzados de su época.

Leonardo Torres Quevedo

Santa Cruz de Iguña (Cantabria), 1852 – Madrid, 1939. Ingeniero de caminos y matemático. Diseñó el dirigible Hispania, inventó el telekino -un prototipo de sistema de teledirección-, máquinas calculadoras -entre ellas El Ajedrecista- y construyó los teleféricos de las cataratas del Niágara y del monte Ulía, en San Sebastián.

Eduardo Torroja

Madrid, 1899 – Madrid, 1961. Ingeniero de caminos, en su época fue el máximo estudioso a nivel mundial de la aplicación del cemento y el hormigón en la arquitectura. Fue autor de diversos proyectos, de los cuales quizá el más conocido sea la cubierta de la tribuna del hipódromo de Madrid.

José Trueta

Barcelona, 1897 – Barcelona, 1977. Cirujano que desarrolló nuevos métodos para el tratamiento de heridas y fracturas durante la Guerra Civil. Se exilió fuera de España tras el final del conflicto, llegando a ser catedrático en la universidad de Oxford. Volvió a España en 1966, residiendo en Cataluña hasta su muerte.

Juanelo Turriano

Cremona (Italia), 1501 – Toledo, 1585. Este ingeniero de origen italiano vivió en España, y más concretamente en Toledo, durante gran parte de su vida, desarrollando toda una serie de peculiares inventos de los cuales el más renombrado fue un artificio mecánico capaz de elevar las aguas del Tajo hasta la parte alta de la ciudad aprovechando la propia fuerza de las aguas, el cual estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XVII.

Antonio de Ulloa

Sevilla, 1716 – Cádiz, 1795. Científico que, como muchos de su época, realizó su carrera dentro de la Armada española, participando en varias expediciones militares. En 1735 acompañó a Jorge Juan y a varios científicos franceses en la expedición que midió un arco de meridiano en Quito. A su vuelta a España, tras pasar varios años retenido en Inglaterra, fundó el Museo de Ciencias Naturales de Madrid y el Observatorio de Cádiz. Volvió a América en 1758, desempeñando los cargos de gobernador en el virreinato del Perú -donde diseñó las defensas costeras contra los ataques ingleses-, la Luisiana y Florida, pasando posteriormente a México como director general de la Armada. Dentro de sus actividades científicas destaca también el descubrimiento en 1748 del platino.

Francisco Vallés

Covarrubias, 1524 – Burgos, 1592. Profesor de la Universidad de Alcalá y médico del rey Felipe II, llegó a alcanzar tal fama en su época que sus contemporáneos le honraron con el sobrenombre de El Divino. Tras su muerte fue enterrado en la capilla de San Ildefonso, donde una lápida recuerda a su memoria, existiendo otra en el actual edificio del Hospital Vallés, llamado así en su memoria, edificado en la calle Santiago sobre el solar de la casa en que habitara. En cuanto a su calle, denominada Divino Vallés, discurre entre la avenida de Guadalajara y la Ronda Ancha.

© José Carlos Canalda