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Creo que es el momento de traer a colación la azarosa vida del “Ángel Rojo”, cuya vinculación con nuestra ciudad no se limita a darle nombre al centro de inserción social del que disponemos en el complejo penitenciario.

Melchor Rodríguez García, el último Alcalde republicano de Madrid, es lo que se conoce como buena gente, y su vinculación con nuestra ciudad, fue breve pero muy trascendental.

Como ya digo visitó Alcalá en diversas ocasiones, siendo la más intensa la visita llevada a cabo el 8 de Diciembre de 1936, en la que como delegado de prisiones del Gobierno republicano, tuvo que salvar a los presos políticos encarcelados en la ciudad, y cuya entrega para ser sometidos a una “visita guiada” por los exteriores de nuestro pueblo, pedían numerosos milicianos armados tras haber sido la ciudad bombardeada por la aviación del general franco. Melchor Rodríguez les salvó la vida.

No sólo a ellos. Melchor Rodríguez llegó al cargo el 10 de Noviembre de 1936 y entre las primeras medidas que adoptó se encontraban cosas tan simples como que los convoyes de presos deberían ir escoltados, para “entre otras cosas”, evitar las excursiones a Paracuellos del Jarama.

Fueron innumerables las vidas que Melchor Rodríguez salvo, y a mi entender muy escaso el reconocimiento que esta persona ha tenido en España, incluso tras haber sido restaurada la democracia.

Finalizada la guerra como Alcalde de la convulsa capital, el nuevo régimen quería su cabeza a toda costa, algo difícil de conseguir, debido al elevado número de personas que le debían la vida.

En 1943 se  le hizo un primer Consejo de guerra del que salió absuelto, lo que no se concebía en el régimen, por lo que la sentencia fue recurrida. En  la segunda instancia, el Juzgado militar lo tenía “todo bien agarrado”, para evitar sorpresas y que la condena a muerte fuese el único veredicto posible.

Pero ni por esas pudo condenarse a Melchor Rodríguez. Cuando el fiscal togado militar preguntó en la sala que si alguien tenía algo que decir sobre la conducta de Melchor Rodríguez se encontró con que entre los asistentes y vestido de civil se levantaba el Teniente General Agustín Muñoz Grandes – uno de los que le debía la vida al “ángel rojo”-, héroe de guerra que acababa de llegar a España tras dirigir la División Azul en el frente ruso. El general Muñoz Grandes había tratado por todos los medios de evitar el juicio desde su nuevo puesto como jefe de la casa militar de Franco, no habiendo obtenido resultado, así que no le quedó otra que echarle pelotas y plantarse en el Consejo de Guerra.

Muñoz Grandes – que llegó a ser Ministro del ejército y vicepresidente del gobierno- testificó a favor de Melchor Rodríguez y consiguió que le fuese conmutada la más que previsible pena de muerte, saliendo Melchor Rodríguez de la cárcel al año siguiente, en 1944. No renegó Melchor de sus principios y siguió siendo militante anarquista, volviendo a ser detenido en 1947 por introducir propaganda libertaria precisamente en la prisión de Alcalá –en 1947 estalló el polvorín-.

Cuento este tostón, porque no me ha gustado el reparto de recursos para la representación de los complutenses, que se ha hecho de cara a la nueva legislatura.

El Partido Popular – que no Javier Bello- ha obtenido casi 22.000 votos, casi el doble que ciudadanos, por lo que no puedo considerar razonable que se les asignen los mismos recursos – 2 liberados para unos y otros- que al partido naranja. Claro, que hablamos de política, y el nuevo equipo de gobierno prefiere tener contentos a los naranjas que a los azules. O ¿alguien cree que a Bello se le van a encender las luces por contar con un liberado más? Pero lo que sí que va a favorecer es el sentimiento de ninguneo y el victimismo.

Justificarlo de “forma tan inteligente” como lo hace el portavoz de los socialistas, Fernando Fernández Lara; “les hemos pagado con la misma moneda”, resulta lacerante, provocativo y revanchista.

El Sr. Fernando Fernández Lara se está riendo en toda la jeta de los 22.000 complutenses que han votado Partido Popular porque no les ha quedado más remedio; y en Alcalá ya hemos tenido oportunidad de ver el efecto que tienen “los cordones sanitarios”, como el que con acierto ha sabido esquivar Rafael Ripoll mejorando sus resultados. Mal lo hace el Sr. Fernández Lara y peor lo hace el equipo de gobierno.

Revanchismo y provocación son un mal camino para los representantes de tod@s los vecinos de una ciudad y dicen muy poco a favor de los gobernantes. Utilizar el “ojo por ojo” respondiendo a intereses políticos, puede lograr el efecto contrario en la ciudadanía.

Lo de siempre

Tenemos lo que nos merecemos

El alcalaíno impenitente

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