Creo que ha llegado el momento de volver a juntar letras. Cuando me despedí de vosotros en Febrero, desconocía el estado anímico en el que me encontraría ahora. Estoy aquí, luego me considero con fuerzas para seguir siendo durante un largo periodo de tiempo el friki, petulante y cursi que nunca he dejado de ser.

Las razones de mis “vacaciones” no han sido otras más allá de las que expuse en mi despedida temporal. La vorágine de una campaña electoral, no necesita ingredientes exógenos que alteren su rumbo, y de ahí que creo haber hecho lo correcto manteniendo mi “piquito” al margen de guerras partidistas.

Tampoco creo oportuno hacer un análisis a posteriori de la jugada, las cosas han sido las que han sido. Evidentemente en algún momento no podré obviar mencionar el periodo que dejamos atrás, porque si no lo digo reviento: mi cabeza bulle repleta de pensamientos sobre mi pueblo, pensamientos a los que creo debo dar forma.

El tiempo que no he empleado chinchando a los politiquillos locales, – una cosa es que no haya chinchado y otra muy distinta que no haya estado al loro- lo he empleado en releer una serie de librejos, alguno de los cuales ya tengo demasiado manoseado. Son relecturas que hago cuando considero que las cosas cambian de manera radical, y creo que en alguno de los casos, la última relectura databa de mediados de la década de los 90.

El menos filosófico y también quizá menos “ladrillo” – aunque es el más tocho con diferencia-, es “la Rebelión de los Catalanes”, ni más ni menos que de Sir John H. Elliot, el que fuese director de tesis doctoral de Doña Cayetana Álvarez de Toledo, diputada por Madrid y para mí una “rara avis” de la política nacional, que ha demostrado que además de una notable belleza, atesora una buena cantidad de materia gris. Soy de los que pienso que la XIII Marquesa de Casa Fuerte, tiene más probabilidades de ser próxima ex diputada, que futura diputada, y es que en un país en el que la mediocridad es un plus, la Marquesa de Casa Fuerte ha osado a predecir el futuro,  y lo que es más grave; “ha acertado con el pleno al 15”, por lo que “la condena a galeras de la marquesa” tiene muchos visos. A esta chica la vimos por Alcalá en Mayo de 2011, en el cierre de campaña de los azules.

Obviando el inciso, el libro es una perfecta narración de lo que acontece en la España actual en un escenario con 400 años de antigüedad. Merece la pena su lectura sólo, por ver lo poquito que ha evolucionado el tema nacionalista con el trascurso del tiempo.

Otro de los libros que he aprovechado a leer, es más conocido entre el público en general; también su autor: “La España invertebrada” de Ortega y Gasset. Reconozco que desde siempre he considerado que “el estado de las autonomías” supondría la confirmación de la filosofía orteguiana. Ni si, ni no, sino todo lo contrario…………… pero desde luego el estado autonómico ha supuesto la acentuación del sentimiento nacionalista en regiones que nunca  habían acreditado este sentimiento con anterioridad. Al igual que en el caso anterior, también me llama la atención la veracidad de este manuscrito que, escrito en 1921, puede considerarse de plena actualidad.

El ultimo librillo que he releído – y el menos conocido aunque no menos importante- es “la España que no pudo ser” de Antoni Jutglar, que es una profunda reflexión – entre otras- sobre la mencionada obra de Ortega y Gasset. Una cosa es que reflexione un palurdo como yo, y otra muy distinta que la reflexión sea hecha por Antoni Jutglar, un valioso intelectual cristiano y de izquierdas. Siempre me han llamado la atención los intelectuales progresistas que no han renegado de su Fe, ya que creo que su visión siempre es digna de ser tenida en consideración. En su momento fui – y puede que lo siga siendo como de otras muchas cosas- un estudioso de la Doctrina Social de la Iglesia, de ahí que siempre haya considerado que esa visión – la de los intelectuales cristianos de izquierdas-, puede ser un referente a tener en cuenta.

Siento haber defraudado a aquellos que esperaban en este mi primer artículo de esta nueva era, una suerte de conjuro sobre la situación política de Alcalá de Henares. Tenemos todo el tiempo del mundo por delante, y creo que siempre es bueno abonar el intelecto para que éste pueda rendir con toda su capacidad.

Eso sí, no me voy a despedir hoy  sin utilizar mi consabido y pedante grito de guerra porque si no, las cosas no serían lo mismo, y alguno podría pensarse – erróneamente- que el tiempo de asueto ha domado mi espíritu crítico e inquieto……..

Lo de siempre

Tenemos lo que nos merecemos

elalcalainoimpenitente@outlook.es

 

PD: nada me llena más de satisfacción que volver a estar con todos vosotros