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La semana pasada nos escandalizamos a nivel nacional cuando se publicaron los salarios de numerosos funcionarios de la Administración Central del Estado. Muchos exceden por goleada el del presidente del Gobierno, pero yo creo que si hay algún paraíso salarial en las Administraciones públicas, se encuentra precisamente en los dominios de Javier Bello, es decir, en mi pueblo.

Y es que rueda y circula  estos días por toda la ciudad, una suerte de pregunta/respuesta inquisitoria que un sindicato con presencia en nuestro Ayuntamiento ha efectuado inquiriendo sobre el complemento – según el sindicato de dudosa legitimidad- de un alto funcionario del Ayuntamiento. La respuesta que aporta el Ayuntamiento es una jaimitada en toda regla, ya que es el propio funcionario requerido en cuestión, el que se encarga de evaluar la idoneidad de aplicación del complemento en cuestión. ¡¡¡ Toma ya!!! Juez y parte de su propio salario – ¿donde están los técnicos en RR.HH?-.

Estaría bien que todos y cada uno de los españoles fuésemos los encargados de fijarnos el sueldo – vía complementos-, vamos que la cosa no tendría ningún desperdicio. Yo creo que para ser justo y ecuánime, a partir de este Lunes, el Sr. Bello deberá preguntar preguntar uno a uno a todos y cada uno de los funcionarios del Consistorio sobre la idoneidad de los complementos que mensualmente adornan sus nóminas. ¿Alguien se lo imagina?¿Habrá que preguntarle a los funcionarios?

Marta Viñuelas ha reconocido sin tapujos que en el consistorio complutense hay 26 funcionarios con un salario superior al del Alcalde, ¿Cómo justifica Javier Bello esos salarios?¿Qué complementos se aplican sobre las bases salariales y como se justifican ?¿Son los propios funcionarios los encargados de ponerse “el sueldo”?

Como siempre muchas preguntas y ninguna respuesta…… porque los megasalarios de los funcionarios del “Club de los 26”, no tienen justificación lógica, ya que todos, o casi todos ellos, superan de largo, los salarios que se abonan – por ejemplo- en municipios como la capital de España.

¿Y por qué en mi pueblo -220.000 habitantes- un funcionario cobra en muchos casos casi el doble de lo que puede cobrar su homologo en la Capital del Reino?

Evidentemente la escasa transparencia del consistorio – se me olvidaba que ahora las encuestas sitúan el Ayuntamiento en la parte alta de la tabla-, no nos permitirá conocer esa justificación.

Así, así y pensando mal podría encontrar unas cuantas justificaciones.

Evidentemente  la más sencilla y gratuita sería pensar que los miembros del “Club de los 26” son coleguis de Javier Bello y claro, eso es un grado, y de ahí la justificación de los complementos y dádivas. 8.400 lereles al mes en muchos casos, es una propineja, aunque son mejores los 10.000 lereles mensuales que también se levanta algún que otro crack, de esos que han posibilitado que nuestro Ayuntamiento tenga una deuda mastodóntica que pagarán nuestros tataranietos – con un poco de suerte-

También se me ocurren otras muchas ideas de ciencia ficción.

La más gilipollesca, muy propia de una mente friki como la mía, respondería a la necesidad de suplir el vacío de poder existente en nuestro Ayuntamiento, donde nuestro Alcalde – accidental según unos, o no elegido según otros-, se pasa todo el día colocando fotos en el Photobook – ahora lo llaman redes sociales-, y claro, le falta tiempo para organizar el cotarro.

Como además, el “dream team” de la gestión municipal -esos que acompañan en la Junta de Gobierno al Alcalde no elegido-, no está a la altura en muchos casos – habladurías de pueblo, seguro que no es cierto-, se produce la conjunción necesaria para que los cuatro listos de turno – con mucho pedigrí porque ellos no son políticos sino que tienen una muy honorable plaza de funcionario-, busquen vía complemento, equiparar su salario con la supuesta responsabilidad que estos “superfuncionarios”, han asumido con algunos codazos para hacerse hueco y mucha astucia, a costa de salvar el culo de cuatro paniaguados que pasan cuatro años – o más- a costa de los complutenses.

Así, todos contentos, unos por la mucha pasta vía complementos, y otros por el poco trabajo y mucha foto que los descontentos – los paganos- les permitimos.

Si, se me olvida otra cosa. La oposición complaciente y cómplice de un chanchullo por el que cuatro listos, se ríen a costa de nuestros impuestos.

Evidentemente todo esto es ciencia ficción y es algo que “no sucede” en mi pueblo, Alcalá de Henares.

Por cierto, ¿alguien sabría decirme quién era la persona – hombre- que supervisó durante la semana pasada la instalación de la pista de hielo de la Plaza de Cervantes?. Daré unas pistas

1.- Era un funcionario/cargo de confianza que salió abruptamente del Ayuntamiento de Alcalá.

2.-Esta envuelto en un turbio asunto de dinero procedente de un concierto  – nadie sabe donde está el dinero, el ex funcionario/cargo de confianza estaba la semana pasada en la Plaza de Cervantes-

3.-Ha tenido – o tiene a juzgar por lo visto- una muy estrecha relación con el primer nivel de poder – o de vacío de poder- de la ciudad.

El que sepa hilvanar estas tres pistas, sabrá de quién hablo, y sí,  esta persona ha supervisado los trabajos de instalación de la pista de hielo y/o casetas de Navidad en la Plaza de Cervantes.

Lo de siempre,

Tenemos lo que nos merecemos

El Alcalaíno impenitente

elalcalainoimpenitente@outlook.es

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