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Hace unos días charlaba con un buen amigo sobre la convulsa situación de la izquierda local. Mi amigo hizo referencia a los enfrentamientos y batallas internas que la izquierda Española mantuvo durante la guerra civil.

He leído la carta que David Cobo, el secretario Político del PCE complutense, ha publicado en este panfleto, y también he leído los foros del citado artículo, foros en los que también se ha desarrollado una mas que interesante batalla dialéctica, la situación es muy parecida y casi 80 años no han curado las cicatrices.

Son cosas que se obvian, pero viendo las ráfagas cruzadas que he visto cruzar, he llegado a la conclusión de que la izquierda sigue desunida. En aquellos años – década de los 30-, la derecha también estaba desunida, sin embargo, Fraga la unió con la creación del Partido Popular – ya he hablado de ellos con anterioridad-.

El PCE en España no tenía en los años 30 ni base de militancia, ni estructura. Si la tenían en cambio – de alguna u otra manera- otras formaciones políticas que aglutinaban el voto de la izquierda más radical. En España por ejemplo había una relativa implantación anarquista, superior a la que había en los países del entorno.

La división en la izquierda sólo puede encontrarse en la pugna por la sucesión de Lenin. Trotski y Stalin pujaron por suceder al líder revolucionario, y Stalin se alzó con la victoria, depurando tanto ideológica como físicamente a la población, lo que le ha permitido junto con Hitler y Pol Pot auparse al cajón de los mayores genocidas de la historia.

Las diferencias ideológicas, más simples de lo que pueden parecer se hicieron irreconciliables. Los trotskistas apostaban por internacionalizar la revolución y entroncaron su ideología en cierta manera con los postulados anarquistas de Bakunin. En cambio los Estalinistas apostaron por localizar la revolución en aquellos lugares donde la revolución pudiese prender.

Dicho y hecho, España fue uno de esos lugares. Los 30 eran años de crisis económica y frustración -en un periodo en el que los que como yo, o el Marqués de Tamarón, consideramos como un impass de una gran guerra que abarcó desde 1914 hasta 1945 con un epílogo llamado guerra fría- caldo de cultivo de los extremismos.

Stalin lo vió claro y vino a nuestro país ha hacer su revolución. Los comunistas tomaron las riendas de todo y no tuvieron remilgos en llevarse “puesto” a un Largo Caballero que coqueteaba con los anarquistas en detrimento de los comunistas. Los rusos pusieron su primer Ministro ” El Doctor Negrín”, y en Barcelona tuvo lugar entre Mayo y Junio de 1937 – mientras se iniciaba la batalla del frente norte- un combate entre hermanos que tuvo su punto final – como no- en la capital del mundo, es decir en mi pueblo.

Los comunistas trajeron a  Andreu Nin a Alcalá de Henares para “darle cariño” y son numerosas las  fuentes que coinciden en señalar que fue cobijado “hospitalariamente” por ese comunista de apellido heráldico – hubo un tiempo en el que todos los nacidos en el señorío de Vizcaya eran todos hidalgos- llamado Hidalgo de Cisneros. Nin era el secretario general del POUM, partido con fuerte implantación en Cataluña que había reconvertido su primitiva ideología libertaria por un trostkismo militante.

Siento el tostón con el que os estoy obsequiando, pero quiero sencillamente explicar que la Izquierda, parece igual, pero siempre es diferente, y postulados absurdos pueden significar una diferencia abismal entre ellos.

Trostkismo, maoismo, – esta corriente con una fuerte influencia trostkista- Stalinismo, son corrientes políticas revolucionarias con sutiles diferencias ideológicas, que han hecho del marxismo un nexo de unión que utilizan a su capricho de una u otra manera.

Y como ya he dicho,  suelto este ladrillo para intentar encontrar una explicación a la Asamblea que una buena parte de la izquierda – ¿extrema izquierda?- celebró el pasado día 10 en la casa de Socorro.

Izquierda Unida va a tener que concurrir sola solita a las elecciones municipales, no porque I.U no quiera compañía, sino porque el resto de la Izquierda, no quiere a I.U.

Las razones son bastante más complejas que todo eso. Pilar Fernández Herrador subyace en el fondo del tema en cuestión.

Cuando Pilar Fernández decidió no apoyar la Moción de Censura contra el Partido Popular escribí un articulillo que he visto posicionado en un buen número de webs, creo que hoy en día vuelve a tomar fuerza.

Pero no es la única razón. La agrupación de electores creada para concurrir a las elecciones municipales quiere aprovechar un carácter trasversal que no podría utilizar con la incorporación de partidos convencionales, que si tal, que si pascual, pero a Pili nadie la quiere.

También he leído por ahí, que Pilar ambiciona salir Alcaldesa en estos próximos comicios……. con sinceridad, creo que nunca ha estado más lejos.

Pero nada es imposible, y el imposible podría pasar porque Pilar Fernandez Herrador renunciase a un puesto en la lista común, – evidentemente también tendría que renunciar al sueldo municipal-. Creo que todo muy complicado.

De ahí que la Izquierda Complutense haya saltado por los aires.

No tengo a Pilar por tonta, pero creo que no ha visto la jugada con la nitidez que requería. No lo ha visto ahora como tampoco lo vió cuando se tramitó la moción de censura, y ahora se encuentra con una factura que detalla con precisión cada uno de los platos que ha pedido en la comida.

Pilar ha infravalorado a sus rivales, y alguno de ellos, archimillonario, ya andaba enredando laboralmente en las fábricas complutenses cuando Pilar todavía usaba pañales, así que vueltas puede que sepa darle un rato.

Mal por Pilar, y mal por la izquierda local, que ha demostrado una vez más que los intereses personales priman sobre los intereses de la ciudad.

Lo de siempre,

Tenemos lo que nos merecemos

El Alcalaíno Impenitente

elalcalainoimpenitente@outlook.es