Etiquetas

, ,

El próximo jueves 27 de noviembre se inaugurará, en el Antiguo Hospital Santa María la Rica, una exposición antológica del caricaturista chileno Fernando Krahn, quien fuera colaborador habitual de La Vanguardia. Esta exposición, que ya estuvo expuesta en la sede de la Fundación Diario Madrid, permanecerá abierta hasta el 28 de enero de 2015.

La muestra, nacida a raíz de la catalogación de la obra de Krahn llevada a cabo junto a los hijos del artista tras su fallecimiento, se compone de varias muestras de su trabajo en los distintos segmentos en los que desplegó su creatividad: los libros infantiles, la serie ‘Dramagramas’, la serie de cráneos ‘Cranología’, dibujos de la serie del ‘Látigo de cien colas’ y trabajos de dibujo animado.

La exposición forma parte del programa de actividades de la XXI Muestra Internacional de las Artes del Humor, y está organizada por el Instituto Quevedo del Humor de la FGUA, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Fundación GIN.

Fernando Krahn nació en Chile en 1935 y se exilió en España tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973. Se estableció en Sitges y en 1983 comenzó una colaboración con el diario La Vanguardia, que duraría hasta el final.

Antes, en 1962, se había trasladado a Nueva York, donde había comenzado una carrera como dibujante humorístico y autor-ilustrador de libros infantiles, y donde había conocido a la que sería su mujer y pareja artística, María de la Luz Uribe, con quien, de regreso a Chile en 1968, colaboró para la revista Ercilla y creó la serie ‘Dramagrama en blanco y negro’. En 1976 estrenó su primera película, El crimen perfecto, mención especial en el Festival de Cine Fantástico de Sitges.

En España colaboró también con las revistas Triunfo y Por Favor y con el diario El País.

En 1995 superó los 600 episodios de su serie ‘Dramagrama a color’, que fueron publicados en forma ininterrumpida en el periódico La Vanguardia. También en ese medio mantuvo una constante colaboración en las páginas de opinión. Destacan, además, sus trabajos para las secciones de Cultura, Libros y especialmente su aporte al suplemento Ciencia y Tecnología, en el que sobresalen sus portadas.

En 1992 terminó su serie ‘Dramagrama’ de 25 episodios de dibujos animados para TV3.

También colaboró en varios medios de distintos países, como Alemania, Italia, Estados Unidos, Holanda o Suiza.

Entre sus últimas publicaciones individuales destacan Dramagrama y El año que vivimos olímpicamente, ambos de 1993. Una publicación posterior fue Las rosas peligrosas, del género de aventuras, en el cual sus personajes hablan por primera vez.

La mayoría de sus dibujos son realizados con lápiz negro a color y tinta.

Sus obras reflejan una realidad habitual que combinan lo trágico, lo cómico, lo irónico y el absurdo. Su tendencia caricaturista aborda temas cotidianos junto a una línea crónica del humor negro, la crítica social que relaciona a asuntos de la ciencia, la ciencia-ficción y las tragedias de nuestro tiempo.