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Llevaba un tiempo incubando algo que no me agradó en su momento y que sigue sin gustarme. Me refiero a la nueva sede que el CIFF de la Universidad de Alcalá ha abierto en la calle María de Molina, casi que puerta con puerta ni más ni menos que con el prestigioso Instituto de Empresa.

Entiendo que la Universidad de Alcalá tiene una fuerte «hipoteca adquirida» con el banco presidido ahora por Ana Patricia Botín, y que Fernando Galván tiene que «agradar», a su amo y plegarse – yo creo que más de la cuenta- a sus intereses. También he considerado acertado en muchas ocasiones el hecho de que la Universidad de Alcalá tenga sedes en diferentes ciudades o pueblos de la diversa geografía que abarca , Pastrana, Sigüenza son ejemplos que yo creo que no pueden ni deben generar polémica.

Pero me parece de «Paletos», cambiar la Plaza de Cervantes por la insustancial María de Molina madrileña. Una cosa es estar en la Plaza principal de una de las grandes ciudades de España, y otra muy distinta ubicarse en una calle cualquiera de una villa como es ese suburbio de Alcalá llamado Madrid. Pero claro, culo veo, culo quiero, y en esta vida lo que cuenta es «parecer», aunque luego no se «sea».

Tengo el privilegio de contar en mi haber académico con un M.B.A estudiado en una «Escuela de Negocios» de esas de muchas campanillas. Afortunadamente, los cazatalentos de la escuela de postín en cuestión,  consideraron que mi intelecto era digno de llevar el marchamo de su escuela, por lo que tuve la fortuna de ser becado por la Institución de marras en cuestión, – evidentemente no debían andar muy finos esos cazatalentos-  con lo que me ahorre apoquinar el «pastón» del «postín», y únicamente tuve que aforar un precio que en su momento consideré razonable por una formación de calidad. Soy de los que pienso que en esta vida nadie regala nada y tengo muy clarito que el dinero que yo no tuve que pagar, fue religiosamente abonado por otros paganos, más interesados que yo en el «postín y las campanillas». Me quedó muy clarito que el «postín» es sólo eso: «postín», algo así como la marquitis y el marqueting que le pierde a tanta gente.

Por eso siento verguenza al ver como una Institución que antes era de Alcalá, ahora se pierde en Madrid. Creo que ser alcalaíno es un orgullo en cualquiera de sus acepciones. Para nosotros los vecinos, para nuestras instituciones……… con sinceridad, considero que de lo único que no podemos estar orgullosos es de nuestros políticos, pero creo que si alguien no se siente orgulloso de ser complutense, es porque sencillamente no merece el honor de poder llevar el nombre de Alcalá de Henares a sus espaldas.

He fardado de ser alcalaíno a lo largo y ancho del mundo, desde Katmandú a Punta Arenas o desde Dubái a Quebec, y siempre me ha dolido el mojigateo del que muchos complutenses han hecho gala para no reconocer ser de Alcalá de Henares. Para muchos complutenses, ser de «Madrid», resulta más cosmopolita.

Evidentemente la Universidad es un ente inmaterial, como ya he dicho cuenta con sedes en diferentes lugares de España, además de campus en Guadalajara.

Pero cambiar Alcalá por Madrid por ser más guay…….. me jode de verdad.  La historia nos ha demostrado que esa Villa suburbio de nuestra ciudad nos ha ido «levantando» todo lo que ha podido. Nos quitó primero la Universidad, nos quitó el Obispado, también nos ha quitado el nombre de la Universidad – yo creo que eso encima ha sido con alevosía-, y ahora también nos ha quitado lo que prometía podía ser una prometedora Escuela de Negocios con Proyección Internacional. Evidentemente, intereses contrapuestos muchos, pero luego hemos tenido que esperar años o siglos para poder recobrar algo que todos consideramos como nuestro.

Lo de siempre,

Tenemos lo que nos merecemos

El alcalaíno impenitente

elalcalainoimpenitente@outlook.es