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Fue en 1501 cuando Pedro Gumiel inició la edificación del Colegio de San Ildefonso. El Maestro Pedro aprovechó un solar contiguo al colegio para erigir la capilla universitaria. Las sucesivas desamortizaciones acometidas durante el siglo XIX provocaron que numerosas de las riquezas acumuladas allí se hayan perdido.

La restauración acometida en la capilla en la década de los años 60 – anterior a la finalizada en 2013-, con motivo del establecimiento en la ciudad de la Escuela de Administración pública, devolvió a la capilla algo de su antiguo explendor.

Lo más llamativo de la capilla en su exterior es la portada de sillería blanca, obra de Rodrigo Gil, aunque la fachada en sí es obra de Juan de Ballesteros.

Gracias a las leyes desamortizadoras, el aragones Conde de Quinto se hizo con la propiedad de las campanas que albergaban los huecos existentes en el frontón triangular. Esas campanas en la actualidad voltean en aragón; tres de ellas en Iglesias de tantos pueblos y la otra en el colegio de los Escolapios de Caspe.

El interior de la capilla esta decorado por un alfarje morisco, muy bien conservado y restaurado en la actualidad. El estilo Cisneros es el que impera en la decoración de las paredes, son bellas yeserías que combinan el estilo plateresco con el mudejar con los últimos estertores del gótico.

En su interior están enterrados algunos de los mejores docentes que impartieron clase en la Universidad complutense, Antonio de Nebrija, Diego López de Estúñiga, Juan de Vergara, Demetrio Lucas, Fernando Pinciano, Alonso de Zamora, Pablo Coronel, Alonso el Complutense, los médicos Francisco Vallés y Antonio de Cartagena, así como también Pedro Gumiel y José Sopeña.

Evidentemente el sepulcro más importantees el del Cardenal Cisneros, sepulcro elaborado en mármol de Carrara por Bartolomé Ordóñez en el año 1521.

El retablo actual, tampoco es el original, cuya propiedad también recayó en el Conde de Quinto. El actual pertenece a la escuela navarra y es unanime considerar su factura a un discípulo de Juan de Ancheta.

De entre las pinturas que adornaban la nave, merece la pena recordar La imposición de la casulla a San Ildefonso, obra de Juan de Borgoña, y que fue adquirida por el norteamericano Algur Meadows, quién a su vez la donó en 1962 a la Universidad de Dallas.

 

© eldigitalcomplutense/Ricardo Espinosa Ibeas

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