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Izquierda Unida de Alcalá de Henares, ha emitido el siguiente comunicado de Prensa en relación con las declaraciones efectuadas por el Obispo de Alcala, Monseñor Reig Plá.

“No vamos a consentir es que el Sr. Reig Pla siga utilizando su condición de obispo para atacar a aquellos que defendemos que lo que ocurre en el cuerpo de una mujer es única y exclusivamente decisión suya. No le vamos a permitir durante más tiempo que continúe insultando y agrediendo a todos los que luchamos por la igualdad de las personas independientemente de su condición sexual o a los que, frente a posturas medievales defendidas por instituciones arcaicas, machistas y homófobas como la Conferencia Episcopal, trabajamos para que la mujer tenga el papel que se merece en esta sociedad.”

 El obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, ha vuelto a mostrar su imagen casposa y agresiva una vez más. Como siempre, y ya nos tiene muy acostumbrados, este individuo es incapaz de mostrar el mas mínimo respeto hacia la gente que piensa diferente a él, a la vez que pide para los creyentes y la Iglesia Católica la consideración que él mismo es incapaz de profesar hacia los demás. Izquierda Unida siempre ha defendido que las creencias personales deben ser respetadas ya que forman parte del ámbito íntimo de cada uno.  

 La ciudadanía tiene la legitimidad y el derecho de manifestar libre y democráticamente aquello que considera justo; así como el poder de lucha por cambiar un sistema con graves y grandes defectos, en parte impuestos durante años por gente como el obispo de Alcalá, que ha sido incapaz de entender que los tiempos han cambiado.

Daniel Ortega, concejal de IU, ha exigido al obispo “que deje de insultar a la inteligencia y se abstenga de seguir intentando ofender a las personas por el simple hecho de serlo.

Cualquiera que entre en la página del obispado, será capaz de ver referencias constantes al respeto humano incluso puede leerse frases como”Quienes sienten u obran de modo distinto al nuestro en materia social, política e incluso religiosa, deben ser también objeto de nuestro respeto y amor. Cuanto más humana y caritativa sea nuestra comprensión íntima de su manera de sentir, mayor será la facilidad para establecer con ellos el diálogo”. Por lo tanto, mientras que el obispo sea incapaz de atender y respetar sus propias palabras estará absolutamente incapacitado a todos los niveles para dar lecciones de nada y a nadie. Está claro que lo que le ocurre no es algo pasajero; las salidas de las diócesis de Segorbe-Castellón y de Cartagena fueron con una gran oposición debido a sus prácticas, y lo que está haciendo en nuestra ciudad traspasa los límites de lo ético y lo decente”.