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Sociedad Civil y Democracia (SCD) celebró este sábado, 15 de septiembre, un multitudinario congreso en el Palacio de Congresos de Santiago de Compostela, al que había convocado a toda la ciudadanía.

En un acto abierto, en el que la formación presentó su ideario político, los asistentes decidieron por abrumadora mayoría concurrir a los próximos comicios. A lo largo del acto fueron tomando la palabra diversas personas de la sociedad civil.

Finalmente, Daniel Movilla, presidente de SCD, pidió al empresario y abogado del Estado en excedencia, Mario Conde, quien ya ha anunciado su intención de presentar candidatura para la presidencia del partido en su congreso constituyente del próximo 6 de octubre, que fuera el candidato de la formación a presidir la Xunta de Galicia.

En un emotivo discurso, pronunciado ante un auditorio abarrotado, Mario Conde se dirigió a los presentes para, en alusión a la “crisis política y económica” que padece España,  recordar que “en un mundo globalizado carece de sentido querer poner fronteras. Galicia, con su singularidad, es parte de España”.  Conde se comprometió a que su proyecto sería “un proyecto nacional que devuelva el protagonismo a la sociedad civil”.

Ante un público entregado, Mario Conde recordó, que la Constitución liberal de 1812 “comenzó en Galicia”. En opinión del empresario, “si la sociedad gallega  quiere, comenzaremos desde aquí, de nuevo, a reconquistar las libertades perdidas, devolveremos a los gallegos sus derechos secuestrados por la partitocracia y eliminaremos los privilegios de la clase política, de la que nosotros no formamos parte.” “No somos políticos”, recalcó.

“Lo que nosotros le ofrecemos a los gallegos es una administración de la cosa pública hecha por quien verdaderamente es su dueño: la ciudadanía”, aseveró.

Conde anunció que sería candidato por la provincia de Pontevedra por dos motivos: “porque aquí nací y de aquí es mi familia y porque es por ésta mi tierra por la que se presenta Alberto Núñez Feijóo. Es lo más sensato”.

SCD se compromete a defender la aprobación de una ley electoral gallega que dé voz y voto a la sociedad civil y permita a la ciudadanía exigir responsabilidades a los políticos. Además, se suprimirán los organismos innecesarios y se eliminarán los privilegios de los políticos, se suprimirán las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronal y se defenderá el derecho de los padres a elegir el idioma en que quieren estudiar sus hijos “sin ningún tipo de complejos”.